{"id":288,"date":"2024-08-27T17:00:48","date_gmt":"2024-08-27T17:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/efundora.com\/mx\/?p=288"},"modified":"2024-11-01T22:45:13","modified_gmt":"2024-11-01T22:45:13","slug":"la-estetica-de-la-desgracia-en-la-telenovela-mexicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/efundora.com\/mx\/2024\/08\/27\/la-estetica-de-la-desgracia-en-la-telenovela-mexicana\/","title":{"rendered":"LA EST\u00c9TICA DE LA DESGRACIA EN LA TELENOVELA MEXICANA."},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"961\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/efundora.com\/mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/WhatsApp-Image-2024-10-11-at-12.17.39-p.m.jpeg?resize=720%2C961&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-296\" style=\"width:338px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/efundora.com\/mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/WhatsApp-Image-2024-10-11-at-12.17.39-p.m.jpeg?resize=767%2C1024&amp;ssl=1 767w, https:\/\/i0.wp.com\/efundora.com\/mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/WhatsApp-Image-2024-10-11-at-12.17.39-p.m.jpeg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https:\/\/i0.wp.com\/efundora.com\/mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/WhatsApp-Image-2024-10-11-at-12.17.39-p.m.jpeg?resize=768%2C1025&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/efundora.com\/mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/WhatsApp-Image-2024-10-11-at-12.17.39-p.m.jpeg?w=959&amp;ssl=1 959w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n<p>Ponencia de Ernesto Fundora Hdez.<br \/>VII Cumbre Mundial de Telenovelas.<br \/>Bogot\u00e1, noviembre 18 de 2009.<br \/>Hotel Dann Carlton.<br \/>Por Ernesto Fundora Hdez.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00e1 la telenovela mexicana salvarse despu\u00e9s de haber descuartizado a su protagonista y personaje mayor: el p\u00fablico? Me hago la pregunta con mucha desaz\u00f3n.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica actual de este g\u00e9nero ha llevado a productores, escritores y directores a depender de la opini\u00f3n del p\u00fablico para la escrituraci\u00f3n y desarrollo de las tramas. Es el rating el que define si alguien muere subrepticiamente producto de un accidente injustificado o si un mayordomo termina de amante de la protagonista. Quiere decir que el p\u00fablico es quien tiene hoy la primera y \u00faltima palabra, llevando la historia por los vericuetos de sus simpat\u00edas, gustos y consideraciones; una suerte de falacia democr\u00e1tica de est\u00e9tica difusa donde lo funcional como paradigma del consumo se jacta de prestigiar una visi\u00f3n industrial y amateur de las disciplinas dram\u00e1ticas y de las turbulencias reinantes en la estructura del Ethos creador. \u00bfHabrase visto algo m\u00e1s aberrante y vanguardista a la vez? No dudo que estemos ante una experiencia prof\u00e9tica de lo que ser\u00e1 en un futuro mediato la televisi\u00f3n interactiva: el p\u00fablico como coautor de la obra. All\u00ed, como en un puzzle o rompecabezas, cada espectador armar\u00e1 la historia de su conveniencia. Pero mientras nos llega y se instaura este modelo medi\u00e1tico de televisi\u00f3n computarizada, hemos de pagar un precio y ya lo estamos pagando con la desensibilizaci\u00f3n y el adormilamiento del espectador mayoritario.<\/p>\n<p>La telenovela mexicana ha construido una est\u00e9tica de la desgracia. Y es ah\u00ed donde llegan a un acuerdo los l\u00edderes corporativos medi\u00e1ticos y un p\u00fablico que aplica para encarnar uno de los sujetos latinoamericanos m\u00e1s anestesiados y condenados de la historia. La ideolog\u00eda dominante, tras la cual se ampara este genocidio cultural, tiene dos grandes prop\u00f3sitos con este g\u00e9nero: mercadear pautas publicitarias y entretener al espectador. Del primero, apenas amerita hablar, pues ya sabemos que la televisi\u00f3n se ha convertido en la vidriera de los supermercados, los bancos y las tiendas departamentales y que basa su producci\u00f3n en los valores de costo, beneficios y retorno de inversi\u00f3n. Como una f\u00e1brica, mide su optimizaci\u00f3n en la medida en que genera mayor plusval\u00eda a trav\u00e9s de la venta de los tiempos publicitarios. Ya lo hab\u00eda advertido el fil\u00f3sofo Theodor Adorno cuando aclar\u00f3 que \u201cla industria art\u00edstica es aquella que le lima al arte las salientes filosas para convertirlo en un mero objeto del consumo\u201d (1). Al segundo prop\u00f3sito de las telenovelas, todav\u00eda es posible aplicarle alguna reflexi\u00f3n. Hablemos entonces del entretenimiento.<\/p>\n<p>Entretener es una palabra que ya trae ambigu\u0308edad en sus significados. Una acepci\u00f3n, la m\u00e1s feliz, es aquella que la relaciona con divertir, recrear, amenizar, relajar u ocupar el tiempo destinado al ocio. Dentro de este paquete aplican por igual el v\u00ednculo que establece un individuo con una mascota, la lectura de un buen libro, hacer una sesi\u00f3n de yoga o hipnotizarse frente a alg\u00fan cap\u00edtulo de la telenovela Betty la fea. Curiosa polisemia la del t\u00e9rmino entretener.<\/p>\n<p>Si la organizaci\u00f3n cient\u00edfica del trabajo y el activismo social hubieran logrado reducir la jornada laboral a 4 horas, la palabra entretener habr\u00eda adquirido otro significado. Pero el hiperconsumismo y la hiperproducci\u00f3n le han comprimido el tiempo del ocio al sujeto social, quien divide su jornada vital entre 8 y 10 horas dedicadas al trabajo y entre 4 y 2 dedicadas al ocio, una desproporci\u00f3n que puede haber incubado muchos malestares y deformaciones sicol\u00f3gicas y fisiol\u00f3gicas de la vida actual.<\/p>\n<p>Varios fil\u00f3sofos, desde S\u00e9neca, Nietzsche, Adorno, Russel, Marx, Jonson, Lafargue y Cioran, han disertado sobre el valor del ocio y el da\u00f1o irreversible que a la humanidad procura el exceso en la jornada laboral. Durante esta ponencia citar\u00e9 algunos momentos iluminadores de estas grandes mentes porque soy del criterio de que existe una estrecha relaci\u00f3n, a\u00fan no revelada, entre la adicci\u00f3n televisiva a los dramas bajos, la conducta workaholic y el mal uso del tiempo libre.<\/p>\n<p>Bertrand Russel, en su brillante e ir\u00f3nico ensayo Elogio de la holgazaner\u00eda, dej\u00f3 en claro que \u201cel individuo, en nuestra sociedad, trabaja por un beneficio, pero el prop\u00f3sito social de su trabajo radica en el consumo de lo que produce. Este divorcio entre los prop\u00f3sitos sociales y los individuales alrededor de la producci\u00f3n hace que nos resulte tan dif\u00edcil pensar con claridad en que la obtenci\u00f3n de beneficios y no de ganancias, es el incentivo del desarrollo de la industria. Una consecuencia de ello es que casi no concedemos importancia al goce y a la felicidad sencilla; no juzgamos la producci\u00f3n por el placer que le da al consumidor&#8230; Los placeres urbanos han llevado a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n a la pasividad: ver pel\u00edculas, partidos de f\u00fatbol, escuchar la radio, y as\u00ed sucesivamente. Esto ocurre porque sus energ\u00edas activas se agotan casi por completo en el trabajo. Si tuvieran m\u00e1s tiempo libre volver\u00edan a divertirse con juegos en los que habr\u00edan de tomar parte activa\u201d (2). Esta forma de beneficio a la que se refiere Russel, coincide con la primera acepci\u00f3n de Entretener: alegrar, divertir, recrear, amenizar, ocupar el tiempo del ocio.<\/p>\n<p class=\"p1\">Pero existe otra acepci\u00f3n de entretener que, curiosamente, encaja a la perfecci\u00f3n con los prop\u00f3sitos en el consumo de telenovelas y otros espacios televisivos: embelesar, enredar, hamacar, hacer perder el tiempo. Este segundo cuerpo de significados coincide con lo que Piotr Ouspensky en su libro Psicolog\u00eda de la posible evoluci\u00f3n del hombre define como \u201cel hombre en estado de conciencia de sue\u00f1o relativo o conciencia dormida\u201d. Dice Ouspensky: \u201cTodos los absurdos y todas las contradicciones de los hombres y de la vida humana en general se explican si comprendemos que los hombres viven en el sue\u00f1o, obran en el sue\u00f1o y no saben que duermen\u201d (3).<\/p>\n<p>Muchas ense\u00f1anzas antiguas, incluidas las del cristianismo, han reparado en esta idea del hombre aletargado, zombi o dormido que debe despertar. Curiosamente en los evangelios se trata este problema, pero al decir de Ouspensky, no se ofrece ning\u00fan camino para solucionarlo. Y cito: \u201cEs s\u00f3lo a partir del momento en que el hombre se da cuenta de que est\u00e1 dormido cuando se puede decir de \u00e9l que est\u00e1 camino del despertar. Jam\u00e1s podr\u00e1 despertarse sin antes haberse dado cuenta de que est\u00e1 dormido. Despertar exige un acto de voluntad\u201d (4).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea la voluntad, esa segunda inteligencia, el \u00f3rgano m\u00e1s anestesiado por la telenovela en los espectadores. Este g\u00e9nero, que apunta a convertirse en un subg\u00e9nero o degenere, priva a la teleaudiencia de su capacidad reflexiva. Muchos te\u00f3ricos ya han advertido acerca de la televisi\u00f3n como un instrumento de control de masas. Dentro de este medio ubicar\u00eda a la telenovela como una pieza clave en la ingenier\u00eda social creada por los poderes f\u00e1cticos, sistemas y oligarqu\u00edas dominantes para bombardear distractores in\u00fatiles por medio de los cuales comienza la cadena del control, el conductismo, la manipulaci\u00f3n y el sometimiento de las masas. Con la telenovela se consolida un sujeto expectante acr\u00edtico y pasivo, impotente e incapaz de cambiar las coordenadas de cualquier destino, ya sea individual, social o nacional. Los poderes medi\u00e1ticos integrados por mafias solapadas tras el Estado, las oligarqu\u00edas corporativas, banqueras y eclesi\u00e1sticas, desprecian cada vez m\u00e1s el poder pedag\u00f3gico de los medios de difusi\u00f3n y procuran evitar cualquier \u201ceducaci\u00f3n sentimental\u201d en el auditorio. Y cito un estudio de las autoras colombianas Betty Mart\u00ednez, Mar\u00eda Cristina Asqueta y Clare\u00f1a Mu\u00f1oz: \u201cLos relatos de las telenovelas reproducen las estructuras de poder vigente, legitiman el abuso social, justifican la exclusi\u00f3n de las clases, g\u00e9neros, de raza, etnias, validan la pobreza para unos y la riquezas para otros. Desv\u00edan la atenci\u00f3n de los problemas reales y crean sofismas para la interpretaci\u00f3n de ellos\u201d (5).<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles ten\u00eda raz\u00f3n cuando sentenciaba que \u201cel hombre no necesita cr\u00edticas sino modelos a seguir\u201d. Hoy m\u00e1s que nunca asistimos en M\u00e9xico y gran parte de Latinoam\u00e9rica a la ausencia medi\u00e1tica de verdaderos l\u00edderes de opini\u00f3n, gur\u00faes espirituales o personalidades del saber cient\u00edfico. En su defecto, se satura la pantalla con g\u00e9neros cargados de referentes y personalidades pueriles. Pareciera que se busca rebajar el est\u00e1ndar cultural del espectador al eslab\u00f3n m\u00e1s primario y b\u00e1sico de existencia. Las telenovelas, espec\u00edficamente, nunca aportan a la teleaudiencia paradigmas o modelos de conductas elevados o iluminadores. Siempre redundan en clich\u00e9s de personajes miserables, envilecidos, v\u00edctimas y victimarios, fr\u00e1giles y desgraciados, nunca sujetos a un posible desarrollo de conciencia. La recurrencia de las tramas predecibles establece un acuerdo o negociaci\u00f3n entre el emisor y el receptor; un v\u00ednculo que, aparentemente c\u00f3mplice, se excede en el abuso sugestor, alienante y en persuadirlo enmascaradamente. \u00bfAd\u00f3nde quieren llevarnos? Es obvio y predecible: a la obediencia, al miedo y al consumo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Una manifestaci\u00f3n de la corrupci\u00f3n de los medios y de su complicidad con las pol\u00edticas regentes, ya sean las del mercado, las ideolog\u00edas o los gobiernos, es su poca preocupaci\u00f3n manifiesta por la prosperidad espiritual y la educaci\u00f3n de la teleaudiencia. Con cinismo las televisoras responsabilizan al Estado por la ineficiencia educativa, pero apenas contribuyen con dicha misi\u00f3n social. Han despojado al medio de su condici\u00f3n de fuente de conocimiento o fomentadora de los patrones de civilidad y moral de la sociedad. Tenemos en las manos una herramienta definitoria para desarrollar una cultura de las emociones y sin embargo hemos creado una sensibler\u00eda, una est\u00e9tica de la desgracia, un lloriqueo manique\u00edsta y profundamente idiotizante donde el p\u00fablico se ve a diario expuesto al aprendizaje o al entrenamiento de las mezquindades y bajas pasiones. Un p\u00fablico que cae y muerde el anzuelo de perseguir el suspenso de la trama &#8211; una intriga colgada en el aire a la espera de ser descifrada en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo- que apenas consigue mutar en detective de exterioridades.<\/p>\n<p class=\"p1\">Entretener y educar no est\u00e1n re\u00f1idos, pero para lograr este matrimonio se requiere de un esfuerzo por parte de los creadores y de una anuencia entre los ejecutivos televisivos y las pol\u00edticas p\u00fablicas. Nos corresponde a nosotros, los creativos y espectadores, forzar el curso de las cosas y no dejarnos maniatar con remuneraciones que compran nuestra simplicidad. Es hora de que quienes concebimos las ideas seamos m\u00e1s responsables y abandonemos la postura mercenaria ante el hecho comunicacional. Hay muchos niveles de funcionalidad en la obra medi\u00e1tica, aunque poco a poco le hayan deslindado de su car\u00e1cter art\u00edstico. A la industria del entretenimiento y la persuasi\u00f3n mercantil le quedan herencias de los grandes g\u00e9neros art\u00edsticos: la tragedia, la comedia, el drama, la pieza, el teatro, el melodrama, el vodevil, la \u00f3pera, la literatura, todos g\u00e9neros dram\u00e1ticos que operan a partir de un redescubrimiento profundo de las emociones y los conflictos humanos.<\/p>\n<p class=\"p1\">M\u00e1s que ning\u00fan otro g\u00e9nero, la telenovela, que es hija de la televisi\u00f3n p\u00fablica y que ha sobrevivido al cable y a los avatares evolutivos de la TV Hight Definition, tiene el privilegio de una inmediatez comunicativa con las clases bajas que, por ende, ser\u00eda de una mayor incidencia y utilidad en su aportaci\u00f3n educativa. De un sujeto bombardeado diariamente por mezquindades, vicios, inmoralidades, deformaciones del car\u00e1cter, impudicias, violencia tamizada y conflictos prefabricados como recetas de cocina; de un sujeto ansioso y expuesto a los hechizos de la mercadotecnia m\u00e1s feroz (las estad\u00edsticas indican que un individuo promedio est\u00e1 expuesto diariamente a m\u00e1s de 2000 mensajes publicitarios ), de un sujeto as\u00ed no se puede esperar una ciudadan\u00eda elevada capaz de responder y dar soluci\u00f3n a los problemas que ya ni el gobierno ni los partidos pueden resolver. Le corresponde a la sociedad civil, a ese tejido amorfo, impreciso y desinstitucionalizado, confrontar la construcci\u00f3n del destino de nuestras vidas. Si Latinoam\u00e9rica, y espec\u00edficamente M\u00e9xico, tiene una baja civilidad, una masa adormilada y distra\u00edda, maniatada y ciega de tantas l\u00e1grimas, nunca podr\u00e1 confrontar la complejidad de los problemas que se est\u00e1n suscitando en el mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p class=\"p1\">Al menos, hasta donde conozco, no existe en M\u00e9xico ni en Latinoam\u00e9rica un sistema de monitoreo y orientaci\u00f3n sociol\u00f3gico que indique los niveles de incidencia de los patrones morales de las telenovelas. No sabemos con basamento cient\u00edfico hasta d\u00f3nde los medios \u2013 y espec\u00edficamente este g\u00e9nero- potencian, persuaden o compulsan la disfuncionalidad social. Lo que a todas luces es evidente es el hecho de que las telenovelas son tribunas de exhibici\u00f3n de argumentos degenerativos, corruptos y de una violencia contenida, que luego las estad\u00edsticas reflejan en un crecimiento de similares deformaciones. No ser\u00e1 dif\u00edcil intentar armar el algoritmo cuando sabemos que \u201cun cambio de valores lleva a la modificaci\u00f3n de jerarqu\u00edas personales de valores y logra persuadir hacia formas de conducta deseadas\u201d (6).<\/p>\n<p class=\"p1\">Las estad\u00edsticas est\u00e1n probando el aumento de los \u00edndices delictivos, la corrupci\u00f3n, la violencia dom\u00e9stica, la disfuncionalidad de la familia y del hogar en la sociedad mexicana. All\u00ed radica el caldo de cultivo para la proliferaci\u00f3n de los modelos de barbarie que a diario propone la telenovela. Una voluntad ca\u00f3tica rige y define a todos los personajes, enmarcados en su gran mayor\u00eda dentro de sucesos y situaciones dram\u00e1ticas basadas en el culto al poder, la traici\u00f3n, la estafa, el enga\u00f1o, la arrogancia, la vejaci\u00f3n, el celo, la avaricia, el odio, la desesperaci\u00f3n, el no apego a la ley, la devoci\u00f3n por la opulencia y el estatus social y, en el mejor de los casos, a una relaci\u00f3n amorosa entendida como obsesi\u00f3n, posesi\u00f3n, control, dependencia, neurosis y dem\u00e1s desgracias. Pareciera que se cae el rating cuando un personaje sumido en un conflicto de \u00edndoles pasionales decide encararlo con racionalidad, civismo, elocuencia u otra conducta plausible.<\/p>\n<p class=\"p1\">Las investigaciones de la Teor\u00eda de la Comunicaci\u00f3n acerca de la influencia de la violencia expl\u00edcita en los medios sobre las masas, han dejado en claro las variantes asociadoras: teor\u00eda de la catarsis, teor\u00eda de los efectos del est\u00edmulo o los indicios agresivos, teor\u00eda del aprendizaje por observaci\u00f3n, teor\u00eda del refuerzo y la teor\u00eda del cultivo. Todas ellas, a fin de cuentas, ejercen un \u00e9nfasis negativo, excepto la de catarsis, que tiene el poder sublimador y liberador de los impulsos hostiles. Aun \u00e9sta, la catarsis purificadora, ya fue derogada desde la antigua Grecia cuando S\u00f3crates junto a Eur\u00edpides, enfrentaron a la tragedia cl\u00e1sica patentizada por S\u00f3focles y Esquilo, anteponi\u00e9ndole la opci\u00f3n higienizante de la euforia y el j\u00fabilo por medio del drama y de la comedia, g\u00e9neros en los que ten\u00edan mayor esperanza. Dichas teor\u00edas acerca de la violencia en los medios se pueden aplicar a cualquier forma de incidencia de los impulsos bajos en el espectador y aplicables a la telenovela con relaci\u00f3n a la herencia incitadora que siembra en el p\u00fablico receptor. Porque como bien describen Defleur y Rokeach en su tesis b\u00e1sica sobre el tema, \u201cel mundo simb\u00f3lico de los medios, y en particular la televisi\u00f3n, modela y mantiene, es decir, cultiva, las concepciones de los p\u00fablicos sobre el mundo real, en otras palabras modela sus construcciones sobre la realidad\u201d (7).<\/p>\n<p class=\"p1\">Los te\u00f3ricos de la est\u00e9tica han reclamado para la obra de arte- y en ella se deben incluir los dramas menores- un cuerpo de funciones imprescindibles que no deben demeritarse sino acrecentarse en cualquier proceso creativo. Sin embargo, resulta perverso que la telenovela s\u00f3lo considere su funci\u00f3n entretenedora de expandir lo l\u00fadico primario y el placer b\u00e1sico, mientras menosprecia los valores de las funciones cognoscitivas, heur\u00edsticas en el desarrollo de la imaginaci\u00f3n, sociol\u00f3gica en su reflexi\u00f3n sobre la vida en colectividad y lo enrevesado de la psiquis humana; axiol\u00f3gica, compulsiva y problematizadora en el apertrechamiento de una valoraci\u00f3n cr\u00edtica desde lo mejor de nuestras zonas sensibles e intelectuales.<\/p>\n<p class=\"p1\">No estoy en contra de aquellos g\u00e9neros basados en lo sentimental, sino inconforme con la deformaci\u00f3n de las emociones donde el sujeto pierde la oportunidad de entender la complejidad del mundo de las pasiones, aqu\u00e9llas a las que el padre de la filosof\u00eda racionalista Rene Descartes dedicara en pleno siglo XVII un Manual hermen\u00e9utico y clasificatorio. Mirar hacia atr\u00e1s no siempre implica retroceso. En otra \u00e9poca autores tan prol\u00edferos y vanguardistas como Shakespeare abordaron estos mismos asuntos sin denigrarlos ni desatender la simpat\u00eda comercial del p\u00fablico que asist\u00eda al teatro isabelino. Recuperemos ese referente, sus dise\u00f1os de personajes con una insondable complejidad sicol\u00f3gica; reparemos en el enrevesado mundo interior de los trazos humanos o pensemos en la gracia y en el hechizo que provocan a\u00fan sus an\u00e9cdotas y tramas de estructuras dif\u00edciles, sazonados con un nivel y riqueza po\u00e9tica de lenguaje insuperables, as\u00ed como en el efecto comunicativo que lograba en los o\u00eddos del p\u00fablico pobre por medio de mon\u00f3logos, di\u00e1logos o soliloquios de alto calibre intelectual. Porque, como nos advirtiera Octavio Paz, en poes\u00eda no hay pueblos ni clases subdesarrolladas, y todos participamos de esa sensibilidad com\u00fan para decodificar una met\u00e1fora ya que todos somos coproductores diarios del lenguaje. Por l\u00f3gica debi\u00e9ramos considerar que nuestros espectadores actuales est\u00e1n aun m\u00e1s preparados que los concurrentes al teatro isabelino de Shakespeare y, sin embargo, son subestimados, subvalorados y considerados como un p\u00fablico incapaz para entender dramas complejos.<\/p>\n<p class=\"p1\">Quiz\u00e1s la telenovela tenga uno de los referentes inspiradores m\u00e1s trascendentes en la novela realista francesa de siglo XIX, cuyo hallazgo esencial consiste en defender la est\u00e9tica del realismo sin caer en la copia burda, en el reflejo de espejo, ni siquiera en la mimesis o imitaci\u00f3n de la realidad. Seg\u00fan Umberto Eco, en la novela realista francesa se entend\u00eda la mimesis no como una vulgar imitaci\u00f3n de los hechos acaecidos, sino como capacidad productiva de darle nueva vida a los hechos. Ah\u00ed est\u00e1n las novelas de Balzac, Stendhal, Hugo y Zola, vivos ejemplos de c\u00f3mo se debe dise\u00f1ar un personaje t\u00edpico que englobe y resuma el significado de una \u00e9poca y los rasgos que definen su situaci\u00f3n hist\u00f3rica; un caso de personaje universal que parte de un sujeto concreto con referente particular en la vida francesa.<\/p>\n<p class=\"p1\">Es muy c\u00f3moda la opci\u00f3n de exaltar el estereotipo y de rendir culto al patr\u00f3n regular y fijo. A alguien se le ocurri\u00f3 decretar la muerte de la originalidad en el postmodernismo y le hemos hecho demasiado caso, cuando sabemos que siempre habr\u00e1 contenidos nuevos y tramas sorprendentes. La telenovela est\u00e1 condenada a morir, ahora m\u00e1s que nunca que las teleseries est\u00e1n ganando el concurso de lo mejor del cine, del teatro, del espect\u00e1culo musical, de la sociolog\u00eda, aunado a la agilidad y expresividad formal de la televisi\u00f3n reoxigenada por los nuevos soportes de postproducci\u00f3n y los formatos de grabaci\u00f3n Hight Definition y de las subyugantes plataformas digitales en Internet con Netflix y Amazon a la cabeza. Todo ello ha permitido reformular el arte dram\u00e1tico y proyectar un g\u00e9nero de relevancia cultural, incluso ya se habla de nuevos subg\u00e9neros y est\u00e9ticas: teleserie negra, drama psicol\u00f3gico, comedia macabra de costumbres, dramedy como restauraci\u00f3n del sitcoms, neorrealismo sucio, la \u00e9pica ficcionada, el suspenso anticlim\u00e1tico, etc. Y para dar cr\u00e9dito de lo que digo, ah\u00ed est\u00e1n las estad\u00edsticas de alto ratings de series como Los Tudors, Roma, Lost, 24, Mad men, Los sopranos, The office, Weeds, Entourage, The wire, Carnival, True blood, Californication, The big bang Theory, Capadocia, Mad man, etc. (9)<\/p>\n<p class=\"p1\">Siendo hijas de la telenovela, todas las series se han aprovechado del declive de los modelos dram\u00e1ticos de la televisi\u00f3n abierta y han expandido el rango del target al que env\u00edan su producto y mensajes. Las teleseries, estrat\u00e9gicamente, abarcan e incluyen con una tolerancia pasmosa, casi desfachatada, a todo el espectro social: desde la clase obrera productiva, el desempleado, la ama de casa, el joven rebelde, los NINI, la \u00e9lite universitaria, el solemne acad\u00e9mico, hasta las tribus urbanas marginales, con apelaciones y uso de conceptos multiculturales, globales y ecl\u00e9cticos que, lejos de parcelar el mercado, lo unifican, engloban y diversifican.<\/p>\n<p class=\"p1\">La telenovela, en cambio, hace todo lo contrario y no mueve un dedo para ganar nuevas teleaudiencias. As\u00ed justifica su inmovilidad bajo el pretexto de que su target mayoritario son las amas de casa, adultos contempor\u00e1neos y viejos de la tercera edad; un p\u00fablico que seg\u00fan el mundo de hoy es improductivo e in\u00fatil, subvencionado por el Estado, con apenas fuerza vital para gastar en el supermercado su estipendio mensual. Pero por favor, no subvaloremos a este p\u00fablico pues estamos hablando de las madres de familia, de los abuelos, de aquellos que llevan el peso de la educaci\u00f3n dom\u00e9stica de nuestros hijos y nietos, de un sector poblacional a quien hemos condenado al ostracismo, la claustrofobia, la inseguridad y la paranoia. No pactemos con la idea de que ese p\u00fablico significa un desecho social, porque es todav\u00eda una fuente vigorosa en el plano moral y tienen la responsabilidad de trasmitir los valores \u00e9ticos y las buenas costumbres a las nuevas generaciones. No acentuemos su car\u00e1cter de obsolet\u00e9s, ni los veamos con los ojos malvados de quien mira los trastos inservibles en el desv\u00e1n. Desde el punto de vista del mercado tambi\u00e9n son inversores en la din\u00e1mica del consumo, activos en las funciones dom\u00e9sticas y capacitados para ofrecer sabidur\u00eda y experiencias de vida. Ese valor lo tienen muy claro las culturas orientales, en donde un anciano es considerado como relicario y sacramento.<\/p>\n<p class=\"p1\">Los viejos han sido v\u00edctimas de una falacia: la doctrina del consumo norteamericano creado por Victor Lebon despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Dicho asesor econ\u00f3mico del presidente Eisenhower elev\u00f3 el consumo y la venta al rango de rito social y para diseminar esta nueva idea de una naci\u00f3n basada en el consumismo delirante, ide\u00f3 un nuevo criterio en la producci\u00f3n: la obsolencia planificada (10), aqu\u00e9lla que se basa en que los objetos tienen una vida \u00fatil l\u00edmite y son fabricados con la previsi\u00f3n de que envejezcan lo m\u00e1s r\u00e1pido posible; as\u00ed el consumidor debe reemplazarlos a corto plazo. Ese esquema aberrante de la econom\u00eda norteamericana se ha hecho traslaticio al mundo entero y su peor consecuencia la vemos cuando el sujeto maduro o mayor de edad ya es considerado como un producto inservible que perdi\u00f3 su vigencia, disparate que ha revalorizado el mito de Peter Pan, propagando la impresi\u00f3n de que s\u00f3lo los j\u00f3venes son piezas provechosas y met\u00e1foras de productividad. De ah\u00ed los impedimentos de las generaciones maduras para encontrar empleos y la frustraci\u00f3n y precariedad con que encaran la vejez.<\/p>\n<p class=\"p1\">Seg\u00fan Jean Baudrillard citado por Andrew Darley, \u201cmientras que anta\u00f1o se consideraba que la representaci\u00f3n de los medios audiovisuales (incluidas las im\u00e1genes) se refer\u00eda a una realidad objetiva, hoy, a medida que va creciendo su proliferaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, su reproductividad, su movilidad y sus \u00b4capacidades realistas\u00b4, llegan a competir con la realidad misma, a confundirse con ella y finalmente a volatilizarla, sustituy\u00e9ndola por un nuevo modo de experiencia que \u00e9l denomina hiperrealidad, o \u00b4lo m\u00e1s real que lo real\u00b4\u201d (11). La telenovela, sin embargo, parece darle la espalda a esta nueva sensibilidad o forma de relacionarnos con el progreso. Sigue atrapada en una visi\u00f3n vern\u00e1cula, costumbrista y estereotipada de realidad.<\/p>\n<p class=\"p1\">Hace un instante abord\u00e9 el tema de las teleseries para introducir el argumento que se me antoja como uno de los causantes de la crisis del g\u00e9nero de la telenovela: el llamado estereotipo. Umberto Eco fue el primero en patentizar que la telenovela estaba anclada sobre una mitopoy\u00e9tica nueva que repet\u00eda hasta el infinito un patr\u00f3n o modo fijo, que a su vez emerg\u00eda de un mito fundacional impreso en el inconsciente colectivo de la humanidad entera: el mito de la Cenicienta. Chica pobre sue\u00f1a con la llegada del pr\u00edncipe azul rico quien, gracias a las casualidades del destino o la diosa fortuna, le prueba el zapato por medio del cual es elegida y aceptada como princesa. Esta idea de Eco -bienvenido sea el pleonasmo- se hizo eco inmediatamente en los creadores de telenovelas, quienes abusaron hasta el delirio de la f\u00f3rmula. La idea del semi\u00f3logo italiano se amparaba en que el p\u00fablico ideal consumidor de telenovelas comprend\u00eda a una poblaci\u00f3n de adultos contempor\u00e1neos, amas de casa y personas de la tercera edad, a quienes los bruscos cambios tecnol\u00f3gicos, m\u00e1s la inseguridad de la hiperdin\u00e1mica social y el acrecentamiento de los conflictos catastr\u00f3ficos, les provocaban un gran estupor. Este gueto de mercado signado por una pereza o saturaci\u00f3n de inestabilidades, necesitaba aferrarse a lo ya establecido, a una tabla de salvaci\u00f3n inm\u00f3vil y por ende, agradec\u00eda aprehensivamente el estereotipo de la repetici\u00f3n argumental en las telenovelas como un mecanismo psicol\u00f3gico sosegador.<\/p>\n<p class=\"p1\">Hasta ah\u00ed, la tesis es comprensible y plausible, pero lo que Eco nunca imagin\u00f3 fue que \u00e9ste ser\u00eda el terreno f\u00e9rtil para que la gente se hastiara con la misma sopa a la que ni siquiera ya le ponen nuevos condimentos. Eco basaba su an\u00e1lisis en el credo de que la Revoluci\u00f3n Industrial hab\u00eda implementado el tema de la duplicidad y la repetitividad serial del mismo objeto. Y estaba convencido de que ese p\u00fablico se asocia con \u201cla reiteraci\u00f3n de una \u00fanica y constante verdad. Una masa alejada del significado que traslada la atenci\u00f3n a la fascinaci\u00f3n que provoca el espect\u00e1culo de superficie (paso de una sensibilidad esc\u00e9nica a otra ext\u00e1tica)\u201d (12).<\/p>\n<p class=\"p1\">Repetici\u00f3n, serialidad, redundancia y formalismo han sido revisados por muchos te\u00f3ricos. Frederic Jameson, tratando de definir la postmodernidad (momento social de esplendor de la telenovela), aport\u00f3 algunos vaticinios fundamentales de los rasgos que caracterizar\u00edan este periodo, de los cuales muchos aspectos sobreviven hasta hoy: \u201cAusencia de profundidad, uso del simulacro, cambio y debilitamiento de la historicidad con una nueva forma esquizofr\u00e9nica de relacionarnos con la temporalidad que determina nuevos tipos de sintaxis, sintagmas y una clase nueva de elementalidad\u201d. En fin, y a decir de Baudrillard, \u201cun juego con las representaciones, un \u00b4pastiche\u00b4 de placer por la superficie y la superficialidad\u201d (13).<\/p>\n<p class=\"p1\">Pero nuestra relaci\u00f3n con la telenovela tiene ra\u00edces hist\u00f3ricas, antropol\u00f3gicas y culturales mucho m\u00e1s entra\u00f1able de lo que imaginamos. Uno de los grandes motivos del apego a esta desgracia o est\u00e9tica de la cotidianidad, se confabula con las razones teos\u00f3ficas vinculadas con la ritualidad de los dogmas y los modelos fijos de la fe sedimentada en nuestros arquetipos nacionales. Catequizados a la fuerza, bajo amenaza de un castigo supremo a la desobediencia, y educados en la asimilaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de un dios que les vino desde afuera, el mexicano aprendi\u00f3 a rendirse ante un dios externo y cat\u00f3lico que enfatiz\u00f3 esa separatidad que ya la teocracia prehisp\u00e1nica hab\u00eda hecho evidente marcando el don divino como condici\u00f3n exclusiva de los nobles. Nuestros pueblos tuvieron la encomienda de asimilar un segundo dios que suplant\u00f3 la diversidad de sus panteones polite\u00edstas por un \u00fanico referente sacro. Un dios absoluto que habitaba fuera de s\u00ed, en el cielo y no en la tierra, un dios \u00e1ureo que con mucho trabajo y sacrificio lograba inocularse eventualmente en sus corazones. Ese principio de separatidad o alejamiento anul\u00f3 en nuestros pueblos su entra\u00f1able capacidad divina, su redescubrimiento de la propia facultad y grandeza como individuos, y lo castr\u00f3 de aquello que llamar\u00eda Schopenhauer, la mejor manera de parecerse a Dios: ser autosuficiente.<\/p>\n<p class=\"p1\">Los pueblos latinoamericanos siempre hemos sido dependientes. Y lo vemos en la subordinaci\u00f3n que reclamamos de figuras regentes y paternalistas como la Iglesia, Dios y el Estado, entidades protectoras vistas como un gran padre quien tiene que ocuparse de nuestros problemas y destinos. Entonces lo que hace la televisi\u00f3n, y especialmente la telenovela, es recrudecer ese malestar antropol\u00f3gico y psicol\u00f3gico. Ya el hombre viene marcado por una separatidad al nacer, un desprendimiento del \u00fatero materno que, al decir de Erich Fromm, es nuestra primera expulsi\u00f3n del Para\u00edso, nuestro destierro de las condiciones \u00f3ptimas de vida y del amparo materno. Luego crecemos bajo un ambiente religioso donde los mitos del catolicismo de ra\u00edz judaica nos venden la idea de otra ca\u00edda, otra expulsi\u00f3n, otra separaci\u00f3n, Ad\u00e1n y Eva excomulgados del Jard\u00edn del Ed\u00e9n. Despu\u00e9s ese sujeto individual, sociabilizado por la tradici\u00f3n, emprende una devastadora y furibunda lucha interior entre su ser dudoso y aquel dios externo que hay que inocular y conquistar y rendir pleites\u00edas. Porque el hombre, para llegar a Dios, requiere de un tr\u00e1nsito, de una traves\u00eda tortuosa, una relaci\u00f3n probl\u00e9mica, un recorrido conflictuado. Como la tiene tambi\u00e9n con el misterio, el conocimiento, las artes, la moral, la pol\u00edtica, o con cualquier forma de la conciencia social (14).<\/p>\n<p class=\"p1\">Pero espec\u00edficamente con Dios hay una relaci\u00f3n marcada por la angustia en la b\u00fasqueda de lo divino, del llamado de la fe, de la revelaci\u00f3n, el asedio; luego la del pecado, la culpa, la herej\u00eda, la abdicaci\u00f3n, la deslealtad, o la renuncia que marca a nuestros pueblos con un sino derrotista, de genuflexi\u00f3n, un sino de arrodillamiento implosivo. Un cat\u00f3lico dir\u00eda, por el contrario, que justamente la telenovela contribuye a crear esa imagen vulgar de la religi\u00f3n cat\u00f3lica y de su Dios. Por otra parte, ser\u00eda interesante indagar tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n del g\u00e9nero con las religiones polite\u00edstas, porque el paternalismo no viene solo del Dios \u00fanico, ni del estado, sino tambi\u00e9n de los herejes de esas religiones de quienes la gente espera la soluci\u00f3n m\u00e1gico- religiosa de sus problemas. Estas religiones tienen hoy tanta o mayor influencia &#8211; mas all\u00e1 de las estad\u00edsticas oficiales \u2013 que la cat\u00f3lica.<\/p>\n<p class=\"p1\">De la mano de la espada y las enfermedades lleg\u00f3 la fe a nuestras tierras, identificando la pasi\u00f3n con el dolor. El \u00eddolo a adorar \u2013Jes\u00fas- era una figura tr\u00e1gica y fantasiosa, \u00e9pica y m\u00e1gica, incuestionable por dem\u00e1s, con una resurrecci\u00f3n de clara evidencia melodram\u00e1tica que denotaba la no aceptaci\u00f3n de la muerte como destino natural del hombre. Un Jes\u00fas moldeado por el Concilio de Nicea pactado entre Constantino y los l\u00edderes de la instituci\u00f3n cristiana en el a\u00f1o 325 d.C. (y quiz\u00e1s tambi\u00e9n por la televisi\u00f3n, en general, y la telenovela, en particular) como una t\u00e1ctica de poder y hegemon\u00eda que despoj\u00f3 al Hijo de Dios de muchos rasgos de autenticidad revolucionaria y humana, creando una forzosa visi\u00f3n ecum\u00e9nica en busca de consensuar un arquetipo mod\u00e9lico que homogenizara y diera cohesi\u00f3n a la dispersi\u00f3n del entonces Imperio romano. Adem\u00e1s, la censura de los evangelios ap\u00f3crifos de Jos\u00e9, Tom\u00e1s, Magdalena y Judas, deriv\u00f3 en una distorsi\u00f3n estrat\u00e9gica de la verdad original y, a posteriori, en la canonizaci\u00f3n a conveniencia de los evangelios de Mateo, Marcos, Juan y Lucas, todos abundantes en tramas inveros\u00edmiles y sucesos milagrosos pero aceptados a fuerza de una fe ciega, lo que llev\u00f3 a Jorge Luis Borges a declarar que \u201cla Biblia era la m\u00e1xima invenci\u00f3n de la literatura fant\u00e1stica\u201d (15).<\/p>\n<p class=\"p1\">Solamente un pueblo bien entrenado y hasta dopado con la transubstanciaci\u00f3n, reconciliado con una gran met\u00e1fora de convertir la carne en pan y la sangre en vino, hipnotizado por lo milagroso, est\u00e1 capacitado para reemplazar el objeto de su adoraci\u00f3n &#8211; la Virgen de la Guadalupe-, y transnominarla en el nuevo santo llamado Malverde: narcotraficante y bandolero de generoso coraz\u00f3n que hoy protagoniza el fetichismo religioso del mexicano pobre. Esa misma idolatr\u00eda la pueden llegar a establecer con los villanos de las telenovelas. La transubstanciaci\u00f3n de la virgen patrona en Narco Santificado connota una confusi\u00f3n moral de fondo, un malestar socio-hist\u00f3rico e identitario que se agudiza con el analfabetismo, la secularizaci\u00f3n de la vida ritualista apoyada por los emporios medi\u00e1ticos y el cada vez mayor auge de la desesperaci\u00f3n econ\u00f3mica, apenas atenuado por la revancha de la econom\u00eda informal y el mercado negro.<\/p>\n<p class=\"p1\">Primero adoraron a Quetzalc\u00f3atl, de quien se dice era rubio, luego abdicaron a favor de Jes\u00fas, otro \u201cgu\u0308ero\u201d; durante la conquista fueron convertidos y doblegados por un pelirrojo: Hern\u00e1n Cort\u00e9s. El sometimiento al tinte ario sediment\u00f3 con la expropiaci\u00f3n territorial de M\u00e9xico por los redneck de norte, un vecino que hasta el d\u00eda de hoy humilla con simb\u00f3lica beligerancia y virilidad tecnol\u00f3gica (Houston vs. Santa Ana), dilema conflictual entre lo mestizo y lo for\u00e1neo que tambi\u00e9n nos remite a la ocupaci\u00f3n francesa liderada por otro gu\u0308ero, Maximiliano de Habsburgo, a quien por fin un ind\u00edgena, Benito Ju\u00e1rez, le confisca la independencia. Todo apunta a que esta teleaudiencia zanjada por una relaci\u00f3n hist\u00f3rica de amor \u2013 odio por los gu\u0308eros, est\u00e1 acta para arrodillarse ante cualquier rubio de belleza solar y cuerpo hel\u00e9nico \u2013 rom\u00e1nico. Un buen ejemplo lo tenemos en William Levi, un actor desigual pero bello y uno de los mejores pagados por la industria televisiva actual quien mantiene bajo el hechizo al mercado mexicano. Una tradici\u00f3n secularizada por la adoraci\u00f3n de lo amarillo (el ma\u00edz) y lo resplandeciente( el sol), exige del brillo y de la lentejuela para su satisfacci\u00f3n interior. En el kitsch de los altares ven\u00eda expl\u00edcito lo que Umberto Eco, citando a Killy, define como el rasgo esencial del mal gusto en la cultura medi\u00e1tica de masas: \u201cLa prefabricaci\u00f3n y redundancia en el efecto y el \u00e9nfasis en el est\u00edmulo\u201d (16).<\/p>\n<p class=\"p1\">Ah\u00ed est\u00e1n confabuladas las ra\u00edces de la seducci\u00f3n hacia cualquier calidad de an\u00e9cdota o trama, sea cre\u00edble o no. Como un sedimento f\u00e9rtil la teoman\u00eda casi sic\u00f3tica del mexicano garantiza el apego a los clich\u00e9s dram\u00e1ticos, a la reiteraci\u00f3n y a la fe en los dogmas, la propensi\u00f3n por la serialidad de la oratoria y la plegaria sensiblera, as\u00ed como la recurrencia y repetici\u00f3n de los contenidos salmodiados por m\u00e1s inveros\u00edmiles que estos sean. En el mundo norteamericano de origen saj\u00f3n y protestante, en cambio, el feligr\u00e9s recibi\u00f3 otro sedimento teol\u00f3gico y lit\u00fargico, con una Biblia traducida a lenguas modernas y cierta relajaci\u00f3n de los dogmas.(16A) Adem\u00e1s, en la Am\u00e9rica hisp\u00e1nica somos herederos de las consabidas consecuencias de un adoctrinamiento a partir de la tradici\u00f3n agraria feudal espa\u00f1ola, donde el hombre depende de la bondad de la naturaleza, mientras que en la tradici\u00f3n norteamericana de ra\u00edz industrial, burguesa y brit\u00e1nica, el sujeto enfriaba o recalentaba su veneraci\u00f3n con el concurso y la eficiencia de las m\u00e1quinas.<\/p>\n<p class=\"p1\">Vemos c\u00f3mo la televisi\u00f3n y la telenovela, esos nuevos altares del mundo pobre mexicano, ahondan y desarrollan dramas, situaciones, an\u00e9cdotas, puntos de giros y dise\u00f1os de personajes tipos, desde la perspectiva del yo psicol\u00f3gico, del ego, de ese yo intrascendente, oscuro, el egocentro banal, rampl\u00f3n, de mirada y perspectiva a ras de suelo que s\u00f3lo le permite al sujeto contemplar el universo superficial y material que lo acosa, de percepciones inmediatas y vista corta. Todas esas construcciones lo que hacen es crear un modelo de individuo que apenas est\u00e1 pendiente de su esfera sicol\u00f3gica, de su mundo inmediato, su enano interior, el yo que se diluye y somete hipn\u00f3tico al hechizo de las emociones promovidas por la pantalla y de los rasgos que presumen sus nuevos \u00eddolos, aqu\u00e9llos que le indican c\u00f3mo tiene que comportarse, vivir y sufrir.<\/p>\n<p>Nunca veremos a un personaje de una telenovela preocupado por generar, manifestar o entablar un antagonismo consigo mismo, ni por establecer un debate privado con las grandes preguntas como son la muerte, el origen de la vida, la existencia de Dios, el sentido profundo del amor, el por qu\u00e9 del tiempo, nuestra misi\u00f3n en la tierra,\u00a0 etc. Nunca veremos en una telenovela a un individuo que encauza ese gran sentido de la vida, al decir de Plat\u00f3n, que es la conquista del s\u00ed mismo, el autoconocimiento, la autoinvenci\u00f3n de la que habla Hermann Hesse en <em>Demi\u00e1n<\/em>: \u201cEl huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo\u201d (17). La idea de parir y redescubrir al dios que vive oculto en cada uno de nosotros queda postergada por la filiaci\u00f3n melodram\u00e1tica.<\/p>\n<p>Esa separatidad creada por la teocracia azteca, luego reforzada por el catolicismo hisp\u00e1nico y ontologizada hoy por la figura del Estado falsamente laico, coludido con el poder hegem\u00f3nico que le otorga el clero y las oligarqu\u00edas corporativas de derecha, siguen reforzando esa distancia entre el sujeto y Dios, esa fisura de conveniencia, con el fin de manipular cada vez m\u00e1s a un individuo s\u00fabdito e inoperante, un hombre que necesita siempre de otro, externo y superior, ya que no es capaz de descubrir dentro de s\u00ed mismo esa condici\u00f3n divina que lo potencia, aquello que le permitir\u00eda trascender a una esfera transicol\u00f3gica, transpersonalista, de mirada virtuosa y conducta iluminada para entender la existencia y la humanidad en un sentido individual y en un sentido gen\u00e9rico de concatenada universalidad.<\/p>\n<p>Rompiendo los marcos antiguos y enclaustrados, la red de redes trae la aportaci\u00f3n secreta de religarnos a todos medi\u00e1ticamente y la virtud de borrar muchas fronteras ventajosas para unos pocos y de acercarnos a esa utop\u00eda pol\u00edtica que es la equidad social. La televisi\u00f3n convencional, sin embargo, obedece a otra axiolog\u00eda dominante ya desfasada con esta concomitancia superior y multi simult\u00e1nea de 24 horas que ofrece la Internet. La democratizaci\u00f3n de la televisi\u00f3n debe empezar por nosotros y no esperar por las iniciativas corporativas, ejecutivas ni tecnol\u00f3gicas. Nosotros somos los obreros de las palabras y las im\u00e1genes que all\u00ed se trasmiten. Nosotros estamos llamados a dise\u00f1ar prototipos humanos superiores, verdaderos redentores de conciencia, que luego se conviertan en patrones y modelos de conducta a seguir por la teleaudiencia. Recordemos a Jos\u00e9 Mart\u00ed, el gran humanista del siglo XIX latinoamericano, quien nos advirti\u00f3 que \u201cla educaci\u00f3n comienza en la cuna y termina en la tumba&#8230; Ed\u00faquese lo superior del hombre para que pueda, con ojos de m\u00e1s luz, entrar en el consuelo, adelantar en el misterio, explorar en la excelsitud del oro espiritual\u201d (18).<\/p>\n<p>Si el individuo latinoamericano est\u00e1 viendo las 24 horas del d\u00eda historias acerca de sujetos empobrecidos por la miseria del ego, cargados de ambiciones, esclavos de sus deseos, desbordados en apetencias y necesidades fetichistas,\u00a0 adorando seudosatisfactores tales como el autom\u00f3vil, la mansi\u00f3n y la moda, nunca este sujeto social ser\u00e1 catapultado a entender que existe la posibilidad de otro modelo de vida, de otro dise\u00f1o que abandone ese estatus psicol\u00f3gico, individualista, de poder y ego\u00edsmo, para entender que est\u00e1 religado de mejor y m\u00e1s misteriosa manera a todas las cosas. Y en esa nueva postura reside la verdadera condici\u00f3n religiosa, no en el ejercicio de los ritos y convenciones de las instituciones de la fe. Esa nueva religiosidad debiera ser rescatada por los medios e infundirse en la teleaudiencia. El modelo de un hombre que por estar religado a todas las cosas del cosmos, de la sociedad, del mundo microf\u00edsico subat\u00f3mico, del mundo f\u00edsico mec\u00e1nico de los sentidos y del macrocosmos, est\u00e1 concatenado como una pieza de un gran sistema que funciona interrelacionado a perpetuidad. Por esa raz\u00f3n es tambi\u00e9n el hombre poseedor de esa fuerza creadora que es a lo que le temen y lo que asusta a los sistemas dominantes. Porque ese saber, inevitablemente, convierte al sujeto en un hombre libre, en un revolucionario, un reformista que quiere cambiar el <em>statu(s) quo<\/em>, o en un monje que disfruta la pasividad, improductivo desde el punto de vista del mercado como entidad regente; un hombre m\u00e1s pendiente de la contemplaci\u00f3n, del ocio y del conocimiento, que empieza a querer establecer una vida austera e higienizada donde el valor de las cosas es sin\u00f3nimo del provecho espiritual o de beneficio ps\u00edquico, del crecimiento de su felicidad, y no en correspondencia de su poder adquisitivo o sentido de la ganancia.<\/p>\n<p>Cuando hayamos esbozado en una telenovela esos prototipos humanos, estaremos fomentando una ciudadan\u00eda menos cargada de atavismos. Porque tanta brutalidad y dependencia del mundo material tiene al sujeto social fragmentado, dividido -la ra\u00edz de cualquier neurosis-, convirti\u00e9ndolo en un hombre segmentado, partido en pedazos, con un sue\u00f1o en su coraz\u00f3n distante e irreconciliable con el sue\u00f1o del cerebro y, ambos a la vez, divorciados de las metas y apetencias que le desencadenan la publicidad y la mercadotecnia. El hombre avasallado, esclavo y zombi no ser\u00e1 nunca capaz de sincronizarse con las complejidades de la vida para la nueva era de acuario, este nuevo milenio regido por un paradigma sist\u00e9mico y hol\u00edstico que est\u00e1 demostrando la sincronicidad oculta y misteriosa que existe entre todas las cosas sensibles a nuestros sentidos o no. Entretener pero no timar deber\u00eda ser la l\u00f3gica de la nueva televisi\u00f3n mexicana. Le debemos un respeto al tiempo ocioso del espectador, ese resquicio a donde huye del desgaste que le provoca la jornada laboral y las tensiones sociales. Y cito a E.M. Cioran: \u201cLa percepci\u00f3n de la eternidad es lo que la actividad fren\u00e9tica y el car\u00e1cter trepidante del trabajo ha destruido en nosotros\u201d (19).<\/p>\n<p>Basta de intoxicarle la mente a la teleaudiencia con contenidos vacuos. Basta de exhibir como en un circo de monstruosidades a los asesinos, los macabros, los oportunistas, los idiotas, los llorones, los extorsionistas, los nuevos ricos de fortunas mal habida; los traidores, los villanos deformes de una sociedad que apenas reconoce su fracaso moral pues no encuentra la sustancia \u00e9tica ni siquiera en la ley, esa sustancia que en el pasado le proporcion\u00f3 la Iglesia con la doctrina del castigo y de la excomuni\u00f3n. Basta de enfrentar a los habilidosos contra un ej\u00e9rcito de ingenuos, arribistas, ambiciosos, codiciadores de la riqueza ajena, narcotraficantes, seres indolentes con la muerte, usureros del placer. Basta de promover la enajenaci\u00f3n o el acto de la compra como una met\u00e1fora de libertad y de mandar al espectador a un callej\u00f3n sin salida, reiterativo y analg\u00e9sico. Basta de que s\u00f3lo los bellos tengan oportunidades y de fabricarle alas al distr\u00f3fico sue\u00f1o americano. Basta de adorar y de identificarse con las figuras de los martirios seculares o recientes. Ayudemos a que la humanidad latinoamericana recobre la fe en el hombre. Encausemos el sacrificio humano en pos de conquistar los territorios del saber, de la armon\u00eda social y del bienestar equitativo en la colectividad. E.M. Cioran ten\u00eda raz\u00f3n cuando dijo: \u201cTodos los fracasos hist\u00f3ricos fueron seguidos de un auge del escepticismo. El esplendor intelectual del mundo antiguo se apag\u00f3 con la penetraci\u00f3n del cristianismo. Era inconcebible que mentalidades cultas se aficionaran a un ideal tan ingenuo\u201d (20).<\/p>\n<p>Se impone una nueva perspectiva de lo medi\u00e1tico y del g\u00e9nero de la telenovela e incluso de la serialidad dram\u00e1tica actual, pero hay que\u00a0 romper con la mediocridad del barniz, de las tramas f\u00e1ciles, de las subtramas predecibles y obvias, de los formalismos anquilosados y del\u00a0 kitshc en los peinados, las decoraciones, la luz, la puesta en escena, los di\u00e1logos. Hay que cambiar la l\u00f3gica de los conflictos en blanco y negro que glorifican las malas experiencias de los protagonistas id\u00edlicos, de los oponentes aborrecibles. Dec\u00eda Pascal que nuestros h\u00e1bitos son nuestra segunda naturaleza, por tal motivo hemos de cuidar cu\u00e1les costumbres fomentamos. Tenemos el reto de cosechar una buena siembra o recogeremos frutos malogrados. La humanidad entera necesita menos dopamina y m\u00e1s serotonina, menos adrenalina y m\u00e1s endorfinas. No necesariamente la telenovela debe hacer llorar, de suerte tambi\u00e9n puede hacer re\u00edr. Y regreso a Beltrand Russel: \u201cEl buen car\u00e1cter es, de todas las cualidades morales, la que m\u00e1s necesita el mundo. Y el buen car\u00e1cter es la consecuencia de la tranquilidad y la seguridad, no de una vida de ardua lucha\u201d (21).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Muchas gracias<\/p>\n<p><strong>Ponencia de Ernesto Fundora Hdez.<\/strong><\/p>\n<p><strong>VII Cumbre Mundial de Telenovelas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Bogot\u00e1, noviembre 18 de 2009. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hotel Dann Carlton.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>FUENTES BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li><em>Seis ensayos en huelga<\/em>. Colecci\u00f3n Versus. \u201cVivir a contrarreloj\u201d. Theodor W. Adorno. P\u00e1g. 86. Tumbona Ediciones. M\u00e9xico 2008.<\/li>\n<li>\u00cddem. \u201cElogio de la holgazaner\u00eda\u201d. Beltrand Russell. P\u00e1gs. 69-70. Tumbona Ediciones.<\/li>\n<li><em>Psicolog\u00eda de la posible evoluci\u00f3n del hombre<\/em>. Piort. D. Ouspensky. Editorial Solar. P\u00e1g. 41. Bogot\u00e1 2004.<\/li>\n<li>\u00cddem. P\u00e1g. 42.<\/li>\n<li>\u201cTelenovela: relato cotidiano y configuraci\u00f3n de identidades\u201d. Betty Mart\u00ednez, Mar\u00eda Cristina Asqueta, Clarena Mu\u00f1oz Dagua. Corporaci\u00f3n Universitaria Minuto de Dios, Bogot\u00e1 (Colombia). Google. http:\/\/www.alaic.net\/VII_congreso\/gt\/gt_16\/gt16%20p14.html<\/li>\n<li><em>Teor\u00edas de la comunicaci\u00f3n de masas<\/em>. M.L. Defleur y S. Ball-Rokeach. Paid\u00f3s Comunicaci\u00f3n. M\u00e9xico 1982. P\u00e1g. 297.<\/li>\n<li>\u00cddem. P\u00e1g. 279. \u201cLa teor\u00eda del cultivo\u201d.<\/li>\n<li><em>El susurro del lenguaje<\/em>. Roland Barthes. Paid\u00f3s Comunicaci\u00f3n. Barcelona 1987.Pag301. Lectura de Brillat-Savarin.<\/li>\n<li>Revista <em>Letras libres<\/em>. Octubre 2009. NarraTV. M\u00e9xico.<\/li>\n<li>Annie Leonard, <em>Documentary The story of stuff<\/em>. <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/results?orig_query=the+story+of+stuff&amp;search_query=la+historia+de+las+cosas&amp;orig_query_src=2\">http:\/\/www.youtube.com\/results?orig_query=the+story+of+stuff&amp;search_query=la+historia+de+las+cosas&amp;orig_query_src=2<\/a><\/li>\n<li><em>Cultura Visual Digital<\/em>. Andrew Darley. Paid\u00f3s Comunicaci\u00f3n. Barcelona 2002. P\u00e1g. 111. \u201cImagen transparente y recepci\u00f3n fren\u00e9tica\u201d.<\/li>\n<li>\u00cddem P\u00e1g.117.<\/li>\n<li>\u00cddem. P\u00e1g. 115,116,117. \u201cEco y Jamenson: repetici\u00f3n y superficie\u201d.<\/li>\n<li>\u201cMart\u00ed y el Orientalismo\u201d. Gustavo Pita C\u00e9spedes. Centro de Estudios Martianos. Conferencia. La Habana , 2003.<\/li>\n<li><em>Di\u00e1logos Borges-S\u00e1bato<\/em>. Compaginados por Orlando Barone. EMEC\u00c9 EDITORES. Bs. As.\/ 1996. P\u00e1g. 28.<\/li>\n<li><em>Apocal\u00edpticos e integrados<\/em>. Humberto Eco. Tusquets. \u201cEstructura del mal gusto\u201d. P\u00e1g. 84 y 86. M\u00e9xico 1995.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u00aa-<\/em><em>\u201c<\/em>El protestantismo es un fen\u00f3meno religioso, y como manifestaci\u00f3n de la vida espiritual, est\u00e1 marcado por las caracter\u00edsticas de la realidad social en la que est\u00e1 insertado. El protestantismo parece las m\u00e1s de las veces otro instrumento del poder que favorece el mantenimiento del orden de cosas y el culto del gran\u00a0 l\u00edder. No hay dudas de que el protestantismo influy\u00f3 en la formaci\u00f3n del capitalismo americano, pero Max Weber exagera el papel de su influencia cuando lo presenta como un fen\u00f3meno determinante en la vida social americana, aunque su papel haya sido y siga siendo <em>regente<\/em> en la vida de Am\u00e9rica, lo es en el sentido de que encauza una tendencia m\u00e1s profunda que es en s\u00ed la determinante. La televisi\u00f3n, el cine y el protestantismo y otras tantas cosas m\u00e1s, dependen finalmente de esa tendencia social y son <em>determinados <\/em>por ella\u201d. ( acotaci\u00f3n de Gustavo Pita C\u00e9spedes)<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>Demi\u00e1n<\/em>. Hermann Hesse. Editorial Tomo. M\u00e9xico 1998. P\u00e1g. 140.<\/li>\n<li>\u201cMart\u00ed y el Orientalismo\u201d. Gustavo Pita C\u00e9spedes. Centro de estudios martianos. Conferencia. La Habana, 2003.<\/li>\n<li><em>Seis ensayos en huelga<\/em>. Colecci\u00f3n Versus. \u201cLa maldici\u00f3n del trabajo\u201d. E.M. Cioran. P\u00e1g. 90. M\u00e9xico 2008.<\/li>\n<li><em>Conversaciones<\/em>. E. M.Cioran. Tusquets. P\u00e1g. 174. Barcelona 2005.<\/li>\n<\/ul>\n<p>21- <em>Seis ensayos en huelga<\/em>. Colecci\u00f3n Versus. \u201cElogio de la holgazaner\u00eda\u201d. Beltrand\u00a0\u00a0\u00a0 Russell.\u00a0 P\u00e1g. 74. Tumbona Ediciones. M\u00e9xico 2008.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia de Ernesto Fundora Hdez.VII Cumbre Mundial de Telenovelas.Bogot\u00e1, noviembre 18 de 2009.Hotel Dann Carlton.Por Ernesto Fundora Hdez. \u00bfPodr\u00e1 la telenovela mexicana salvarse despu\u00e9s de haber descuartizado a su protagonista y personaje mayor: el p\u00fablico? Me hago la pregunta con mucha desaz\u00f3n. La din\u00e1mica actual de este g\u00e9nero ha llevado a productores, escritores y directores [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":296,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-288","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","post-with-thumbnail","post-with-thumbnail-icon"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/efundora.com\/mx\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/WhatsApp-Image-2024-10-11-at-12.17.39-p.m.jpeg?fit=959%2C1280&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=288"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":297,"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/288\/revisions\/297"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/media\/296"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/efundora.com\/mx\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}