{"id":38,"date":"2024-08-07T08:03:05","date_gmt":"2024-08-07T08:03:05","guid":{"rendered":"https:\/\/efundora.com\/mx\/?page_id=38"},"modified":"2024-08-07T08:03:05","modified_gmt":"2024-08-07T08:03:05","slug":"el-perpetuo-enves-2a-edicion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/efundora.com\/mx\/el-perpetuo-enves-2a-edicion\/","title":{"rendered":"El perpetuo env\u00e9s. 2a edici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"pl-38\"  class=\"panel-layout\" ><div id=\"pg-38-0\"  class=\"panel-grid panel-no-style\" ><div id=\"pgc-38-0-0\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-38-0-0-0\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-first-child panel-last-child\" data-index=\"0\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<h1><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-78 alignleft\" style=\"text-align: justify;\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.efundora.com\/home\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/El-Perpetuo-Enves-Ernesto-Fundora-Hdez-663x1024.jpg?resize=371%2C573\" alt=\"\" width=\"371\" height=\"573\" \/><\/h1>\n<h2><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 20px;\"><strong>NOTA DEL AUTOR A LA SEGUNDA EDICI\u00d3N DE <\/strong><em>EL PERPETUO ENV\u00c9S<\/em><strong>.<\/strong><\/span><\/h2>\n<hr \/>\n<h3 style=\"text-align: right;\">\u00a0<span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Ernesto Fundora Hern\u00e1ndez.<\/span><\/h3>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Cuando escrib\u00ed estos 9 cuentos, entre los a\u00f1os 1987 y 1994, \u00a0yo era un joven cubano en la flor de mis 20 a\u00f1os procurando entender la complejidad de muchos desencantos. Mi pa\u00eds se ca\u00eda a pedazos, y mi ideolog\u00eda \u2013 por la cual hab\u00eda mostrado una devoci\u00f3n casi religiosa\u2013 colapsaba dej\u00e1ndome a merced del peor desamparo que puede encarar un hombre: la desesperanza y la profanaci\u00f3n de sus sue\u00f1os. Entonces, la sociedad cubana viv\u00eda la peor de sus crisis, pero el gobierno, siempre eufem\u00edstico del gran l\u00edder Fidel Castro, diestro en rebautizar los hechos a contrapelo de la historia, declaraba que viv\u00edamos un <em>Periodo especial<\/em>, el cual pronto deriv\u00f3 en una antinomia digna de analizarse desde las matem\u00e1ticas y la autopoesis : <em>La opci\u00f3n cero<\/em>.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Demolido el Muro de Berl\u00edn, se abri\u00f3 una caja de Pandora y Cuba fue, apenas, un cap\u00edtulo de las tantas revelaciones . Quedamos hu\u00e9rfanos de aquel padre putativo y generoso: la Uni\u00f3n sovi\u00e9tica. De la noche a la ma\u00f1ana , USA, el enemigo hist\u00f3rico durante la guerra fr\u00eda se convirti\u00f3 en la utop\u00eda, el asidero o la v\u00e1lvula de escape de varias generaciones de compatriotas. Se nos trab\u00f3 la br\u00fajula obsesionada para siempre con el norte. Cada quien busc\u00f3 su puerta de emergencia. Unos se echaron a morir; otros, convirtieron <em>el rev\u00e9s en victoria<\/em>; unos, surcaron los mares en balsas desafiantes; otros, galoparon el sinsentido rozando la locura. El hambre toc\u00f3 a la puerta como un mendigo m\u00e1s; la gente perdi\u00f3 el pudor y tuvo que comerse hasta sus mascotas, los gatos callejeros, las palomas de los parques, ayunar la risa\u2026 La vida consist\u00eda en rifarse el pesimismo.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Agobiado por tanta cat\u00e1strofe y cinismo decid\u00ed encerrarme a escribir. Escog\u00ed el departamento de mis padres ubicado en la barriada socialista de Alamar, al seno de una habitaci\u00f3n de 4 X 4 metros atestada de libros. Mi entonces novia, Melvis Losada, sal\u00eda cada ma\u00f1ana a luchar el alimento a la usanza de las antiguas mambisas cubanas, con tal de que yo no me extenuara de aletear en el barranco. Nunca mejor conoc\u00ed el amor a cambio de nada, o a expensas de salvarse el uno a trav\u00e9s del cari\u00f1o del otro. Afortunado fui por el lado de los amigos y los maestros que me indicaron caminos promisorios, por ejemplo, socorrerme con un libro de Krishnamurti, Borges, Gurdjieff, Beckett o Lezama Lima. Fue sin dudas una \u00e9poca vigorosa, reformadora del car\u00e1cter, una escuela del vivir sobre las arenas movedizas. La realidad <em>discursando<\/em> por un lado y la ideolog\u00eda tejiendo musara\u00f1as por el otro. La noche fue llamada d\u00eda; el sue\u00f1o, pesadilla. Los ingenieros y los cirujano desempleados se dedicaron a reparar mentiras; por la avenida m\u00e1s importante de la ciudad no circulaba un auto, mientras un hombre que se hac\u00eda pasar por un caballo, aprovechaba la desolaci\u00f3n y la escasez\u00a0 de combustible dej\u00e1ndose cabalgar por los ni\u00f1os a cambio de unas monedas; una amiga y bella poeta, Maria Elena Cruz Varela, fue llevada a los tribunales y a la c\u00e1rcel por <em>rescabuchar<\/em> la verdad y de paso, descubrir un agujero negro. En mi edificio, una ni\u00f1a de 8 a\u00f1os dorm\u00eda acurrucada al puerquito que se comer\u00eda el fin de a\u00f1o. El miedo, como un moho, lo hab\u00eda minado todo desde que un general de probado hero\u00edsmo en la guerra de Angola fue fusilado deshonrosamente y termin\u00f3 dirigiendo su propio pared\u00f3n: tragicomedia y diablura: <em>en fin, el bar<\/em>. Entre las bicicletas chinas y el sexo desenfrenado nos fuimos volviendo casi invisibles, mutantes histri\u00f3nicos; la isla entera practicaba el barbiano juego de las oposiciones; se desmoronaban los castillos de naipes en <em>perpetuo env\u00e9s<\/em>. Viv\u00edamos en el ox\u00edmoron, danzando arrodillados al v\u00f3rtice de la paradoja. Yo estaba tan flaco y huesudo que escrib\u00ed un verso hasta hoy in\u00e9dito del cual siento mucha verg\u00fcenza: \u201c<em>me estoy dejando crecer los huecos de la cara para que mis hijos no tengan que dormir a la intemperie.\u201d<\/em> Lo peor de todo fue que hubo tiempo para gozar y socorrernos en la estampida. Nadie sali\u00f3 ileso del marabuzal.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">D\u00edas antes de la crisis de los balseros en 1994, una cineasta mexicana , Rocio Canales, conmocionada con mi situaci\u00f3n, me ayud\u00f3 a salir hacia Mexico. Empezaba para m\u00ed una nueva vida, la del exilio, que a la larga signific\u00f3 una permuta de infiernos: porque la humanidad no vive sino que deambula; no escapa sino que hurga en el laberinto y, como dec\u00eda Jiddu, \u201chogueras hay en todas partes\u201d. Otra vez Lezama ayud\u00f3 a reorientarme: \u201c<em> un hombre no solo se define por sus origenes, sino tambien por sus destinos\u201d<\/em>. M\u00e9xico sin darme cuenta se convert\u00eda en mi otra casa. Ahora que regreso a aquellos cuentos de juventud, parezco un loco que revisita su manicomio y procura bailar sereno en la fiesta de sus primeras heridas. Una moraleja me queda en beneficio: la imaginaci\u00f3n tambi\u00e9n es una medicina. Contrario a lo que indican los m\u00e9dicos, recomiendo abrir libros cuando nos duele la cabeza, incluso cuando nos hacen del coraz\u00f3n pedacer\u00edas.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">La literatura, como bien advierten escritores y te\u00f3ricos, no habla solo de c\u00f3mo son los hombres, sino de c\u00f3mo debieran ser y hasta d\u00f3nde pudieron haber sido. He aqu\u00ed, en <em>El perpetuo env\u00e9s<\/em>, el testimonio de mi redenci\u00f3n a trav\u00e9s de la palabra, de mi traves\u00eda por el espejo de Alicia, de mis silenciosas oraciones asediado por el misterio mientras resolv\u00eda las t\u00edpicas dudas de los 20 a\u00f1os. Son cuentos imperfectos, esquizoides, hist\u00e9ricos, hijos de una neurosis nacional, pero de una angustia universal. Terapia y catarsis; ingenuidad y delirio. Para mi fueron la tabla de salvaci\u00f3n al centro del naufragio, raz\u00f3n que justifica mi simpat\u00eda por ellos y la obscenidad por reeditarlos, respetando las imperfecciones de la primera edici\u00f3n. Las cosas nunca son lo que parecen aunque porfiemos definirlas. Bienaventurados los que deso\u00edmos sentencias y reconocemos que la dial\u00e9ctica no es un eslogan publicitario en pro del limbo. El <em>env\u00e9s<\/em> vive a perpetuidad y malogra lo que entendemos como existencia. La realidad huye de nosotros, espantada.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Cada \u00e9poca tiene su propia l\u00f3gica, un estilo o palpitar que la distingue. Y vuelvo a Lezama porque me ilumin\u00f3 en aquellos a\u00f1os: <em>\u201cDichosos los ef\u00edmeros que podemos contemplar el movimiento como imagen de la eternidad\u201d<\/em>. Soy incr\u00e9dulo frente a las piedras, un ba\u00f1ista que regresa al rio pretendiendo dejarse arrastrar por la corriente antes que atrapar peces. Sin embargo, cuando miro el presente de mi naci\u00f3n, resulta que desmiente los relojes. La peor maldad que puede acometer una revoluci\u00f3n es hacer parecer que el tiempo no transcurre.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">No me cabe dudas de que, despu\u00e9s de lactar de los padres, somos los hijos de nosotros mismos y de que seremos los hijos de nuestros hijos. Al margen de la terquedad de los r\u00edos de leche, hay piedras con las que tropezamos y cambian para siempre nuestra ruta. Nada m\u00e1s dogm\u00e1tico que la rectitud humana a favor de la conciencia de un destino inamovible. El instinto natural de cualquier meta es trastrocarse en espejismo. Se corre \u2013 corremos \u2013 siempre a ciegas. Imperdonable es quedar varados. Andar requiere de un pie que afinca y del otro que se impulsa en lev\u00edtica suerte. Entre el fue y el ser\u00e1 acontece lo posible, a imagen y semejanza de sospechar demasiado. \u00bfAcaso alcanza la vida para reponernos a esa derrota?\u00a0 Coincido con Fadiman: \u201c<em>Los dramas personales son un lujo innecesario\u201d<\/em>. Bendita y perversa, la literatura. \u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Ernesto Fundora Hern\u00e1ndez.<\/span><\/h4>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">La Condesa. M\u00e9xico DF. 11 abril 2012.<\/span><\/h4>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><div id=\"pgc-38-0-1\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-38-0-1-0\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-first-child panel-last-child\" data-index=\"1\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NOTA DEL AUTOR A LA SEGUNDA EDICI\u00d3N DE EL PERPETUO ENV\u00c9S. \u00a0Ernesto Fundora Hern\u00e1ndez. Cuando escrib\u00ed estos 9 cuentos, entre los a\u00f1os 1987 y 1994, \u00a0yo era un joven cubano en la flor de mis 20 a\u00f1os procurando entender la complejidad de muchos desencantos. 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