{"id":34,"date":"2024-08-07T03:39:08","date_gmt":"2024-08-07T03:39:08","guid":{"rendered":"https:\/\/efundora.com\/mx\/?page_id=34"},"modified":"2024-08-07T03:39:09","modified_gmt":"2024-08-07T03:39:09","slug":"amago-2da-edicion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/efundora.com\/mx\/amago-2da-edicion\/","title":{"rendered":"Amago 2da Edici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"pl-34\"  class=\"panel-layout\" ><div id=\"pg-34-0\"  class=\"panel-grid panel-no-style\" ><div id=\"pgc-34-0-0\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-34-0-0-0\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-first-child panel-last-child\" data-index=\"0\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-76  alignleft\" style=\"text-align: justify;\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.efundora.com\/home\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Amago-2da-edicion-Ernesto-Fundora-Hdez-679x1024.jpg?resize=344%2C519\" alt=\"\" width=\"344\" height=\"519\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 20px; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\"><strong>PR\u00d3<\/strong><\/span><strong style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 20px;\">LOGO AL POEMARIO AMAGO.<\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">ERNESTO FUNDORA: LA\u00a0 PAR\u00c1BOLA Y LA RESISTENCIA.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Por Eliseo Alberto Diego ( Lichi )<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\"\u00bfPara qu\u00e9 sirve un libro de poemas?, preguntar\u00edan ahora, obedientes, mis hijos\u201d, escribe mi padre en el pr\u00f3logo de su poemario <em>Por los extra\u00f1os pueblos<\/em>, y a rengl\u00f3n seguido nos da una respuesta que, confieso, ha sido una br\u00fajula perfecta para no perderme en los laberintos de la buena y la mala literatura: \u201cServir\u00e1 para atender, les responder\u00eda. Maestros mayores les dir\u00e1n, en palabras m\u00e1s nobles o m\u00e1s bellas, qu\u00e9 es la poes\u00eda. B\u00e1steles entretanto si les ense\u00f1o que para m\u00ed es el acto de atender en toda su pureza. Sirvan entonces los poemas para ayudamos a atender como nos ayudan el silencio o el cari\u00f1o. No es por azar que nacemos en un sitio y no en otro, sino para dar testimonio\u201d. Atender no entender. Para entender, el hombre apela a otros recursos, tan necesarios como la poes\u00eda misma, y tan hondos incluso, pero mucho menos solitarios. La soledad es nuestro \u00fanico, irrenunciable, patrimonio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">La historia, las ciencias, tambi\u00e9n Dios o los dioses nos explican casi todo en este mundo, desde c\u00f3mo cabe vida en la cabecita de alfiler de una bibijagua, esa bibijagua enloquecida que muerde una hoja de lim\u00f3n en el garfio de su boca, hasta la inmensidad de nuestro paraguas c\u00f3smico, donde, por cierto, los astr\u00f3nomos aseguran de buena fuente que ruedan (como pelotas de billar) m\u00e1s astros, m\u00e1s cometas, m\u00e1s meteoritos, que hormigas corretean en la Tierra, incluida en la cuenta, por supuesto, la laboriosa bibijagua del limonero. Sin embargo, all\u00e1 arriba, las osas menores y mayores, los centauros, los unicornios errantes siguen buscando ac\u00e1 abajo a sus antiguos domadores, a esos labriegos tatarabuelos de los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos que en noches de vigilia, tumbados sobre el lomo de una roca cualquiera, \u201catendieron\u201d las jaulas de estrellas y vieron osas donde otros s\u00f3lo vislumbraban luces y les dio pena aquel centauro, tan aburrido en su gal\u00e1ctico abandono.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">La respuesta de mi padre, su invitaci\u00f3n a atender, coloca el tema de la utilidad o no de la poes\u00eda en una dimensi\u00f3n tan cercana, tan privada y tan riesgosa que produce de pronto v\u00e9rtigo. No es por azar que nacemos en un sitio y no en otro, y tampoco es casualidad que habitemos este tiempo y no uno diferente. Debemos dar testimonio. Debemos dejar huellas, aun al precio de gastar en el camino cien pares de zapatos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Eso hizo, eso hace y les aseguro que seguir\u00e1 haciendo Ernesto Fundora Hern\u00e1ndez: vivir hacia delante, apenas con sus miedos necesarios. La prudencia tambi\u00e9n es una forma de cari\u00f1o y el cari\u00f1o, una se\u00f1al de respeto -y el respeto, pura cortes\u00eda: la cortes\u00eda penetra en la prudencia, como dedo en el anillo. <em>\u201cSuelo olvidar ciertas cosas: \/ los cumplea\u00f1os, la familia, los muertos. \/ Pensar en lo risible \/ irme de baile con un encapuchado \/ que resulta ser mi diablo elocuente \/ llenarme de repugnancia por quienes \/ no aprecien la terapia de un abrazo\u201d<\/em>. Los que lo conocemos, y es f\u00e1cil conocerlo porque su ser resulta id\u00e9ntico a su imagen, sabemos bien que no se rinde f\u00e1cil, que por una ilusi\u00f3n puede ser capaz de todo o casi todo, como ya advert\u00ed l\u00edneas arriba: Fundora suele detenerse si intuye que su audacia puede da\u00f1ar a un semejante. <em>\u201cUn hombre \/ pone flores sobre la tumba de su enemigo \/ mas no alcanza a llorar. \/ Ese mismo hombre \/ el v\u00e1stago animal sincero \/ termina siendo un castillo de arena \/ pisado por un adulto \/ en una playa vac\u00eda\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Caballero andante, Fundara nunca evita el peligro, m\u00e1s bien lo busca pues le encanta el riesgo, el desaf\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 no decido?, la insolencia. S\u00f3lo un caballeroso insolente puede disfrutar por igual las mieles de la tradici\u00f3n y los alcoholes de la modernidad: acudir a las convocatorias m\u00e1gicas y sensuales de un tambor bat\u00e1, y sacudirse de pies a cabeza con una descarga de bruto jazz. Nada asusta, porque todo asombra, al testigo que es el poeta Ernesto Fundora, entre otros muchos Ernestos Fundoras posibles (el cineasta, el cuentista, el m\u00fasico, el fil\u00f3sofo, el conquistador, el enamorado, el enamorable, el cocinero, el amigo, el bailador, el curioso, el atento, el actor, el actuante, el actuado, el activo, el actual, un centinela en una terraza a la orilla del metro Chapultepec): desde ese entendimiento, m\u00e1s que contemplaci\u00f3n, de la existencia misma de los hombres y las cosas, el poeta explora en la profundidad de los acontecimientos que nos apocan; a \u00e9l le interesa m\u00e1s lo hondo que lo alto, prefiere lo secreto a la evidencia, disfruta el silencio en medio de un discurso y se regala, nos regala, una pausa en la loca carrera que nos arrastra. Eso se llama vivir, sencillamente vivir. <em>\u201cSiempre hay d\u00edas de sospechas \/ siempre un s\u00ed tratando de ser no \/ porque la bestia se obstina y persigue la sangre \/ porque la herida intuye el cuchillo que la engendra\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Lo digo de una vez: Fundora es uno de los mejores representantes de esa generaci\u00f3n de cubanos que tuvo que aprender a hablar a trav\u00e9s de un tapabocas, a gritar sus verdades en el centro huracanado de un coro de cobardes mudos y ciervos af\u00f3nicos, ante un teatro repleto de contempor\u00e1neos sordos, ante la mirada at\u00f3nita de un batall\u00f3n de polic\u00edas ciegos. Ellos, los j\u00f3venes de los ochenta, se cansaron de nosotros y se abochornaron de los anteriores a nosotros: ni la Rep\u00fablica ni el Faro de Am\u00e9rica ni la cacareada promesa de un mundo mejor les dec\u00edan nada porque nadie los hab\u00eda tenido realmente en cuenta y ninguno de los auto titulados \u00abconstructores de la historia\u00bb les pregunt\u00f3 si deseaban o no ser hombres y mujeres nuevos entre comillas, ejemplos de una tambi\u00e9n entrecomillada juventud, hacedores privilegiados de un futuro demasiado arcaico o decr\u00e9pito para que resultase, aun en su dise\u00f1o, tentador. Y tanto fue el coraje que les dio sentirse congelados por la historia que se quitaron las ropas a dentelladas, se desnudaron en plena calle, sacudieron las pulgas del terror y se pusieron a pensar qu\u00e9 co\u00f1o hacer, c\u00f3mo diablos equivocarse, sentados (con las piernas cruzadas) sobre el tapete de una bandera hura\u00f1a, tricolor. Los pintores dibujaron sobre el asfalto, los teatreros rompieron la cuarta pared del escenario, los ensayistas nos mostraron sus tripas en las manos, los bailarines volaron en el arco iris de un <em>grand jet\u00e9<\/em> sobre los basureros y los escombros, los poetas dejaron de hablar del porvenir y se tatuaron las met\u00e1foras a flor de piel, entintadas en sangre y semen. Si era preciso llorar, llorar\u00edan, s\u00ed, pero por los lagrimales de los colerizados sexos. Llorar, para ellos, era una forma de sudar. Cierto que otros muchos, demasiados, se rindieron o se cansaron o se ablandaron o se derrotaron. La frente en alto siempre es mejor blanco que un rostro cabizbajo. <em>\u201cEstos no ser\u00e1n los d\u00edas aparentes. \/ Amago, amago y no disparo. \/ Entre la silueta y el transfondo \/ un espejismo me ciega \/ la oscilaci\u00f3n del grito. \/ El susto es un venado \/ que huye de mis ojos\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Si acept\u00e9 presentarlo no es s\u00f3lo porque pienso que es magn\u00edfico, aut\u00e9ntico, irrepetible, y puedo apreciar (porque mi padre me ense\u00f1\u00f3 a atender) su amor por la palabra, su oficio de relojero, su cuidadosa jardiner\u00eda; tampoco porque Fundora y yo seamos buenos amigos. Si acept\u00e9 venir aqu\u00ed, y estar aqu\u00ed, es para aqu\u00ed reconocer los cojones y los ovarios de esa generaci\u00f3n de cubanos insolentes, irreverentes, sorprendentes, una generaci\u00f3n hoy rota en mil fragmentos como un espejo pisoteado por la estera de un buld\u00f3zer, y homenajear a esos muchachos de entonces que ayer hicieron, de mis miedos al miedo, un papalote gigante. Y me robo sus versos, los recompongo, para terminar en grande y, como siempre, triste: <em>\u201cIsla trampa, perd\u00f3n, m\u00fasica, verso. \/ Hay d\u00edas en que soy p\u00e9talo temblando \/ y d\u00edas en que amaso el fuego y no me quema. \/ En mi vida no tuve mejor desayuno \/ que las piernas de una mujer \/ untadas por el sol bizarro de mi Habana. \/ Alguien grit\u00f3 su brevedad \/ y no hubo tiempo de salvarlo. \/ Que nadie atrape al bisonte\/ cuando embiste y desfallece. \/ Hoy me hizo falta una mujer \/ hoy me hizo falta hasta mi madre. \/ Isla por qu\u00e9 te vas \/ en el naufragio perfecto. \/ Hay puertas para todos \/ lo que nos falta es valor para empujarlas\u201d<\/em>. Vengo, vamos a ver, lo que ten\u00eda que vengar. Vengo; vamos a ver, Fundora, a suplicarte por Dios que no te canses, a pedirte que me sigas empujando cuando la vaca que llevo en mis pies se asuste al tener que saltar por un barranco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">M\u00e9xico DF.2005.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><div id=\"pgc-34-0-1\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-34-0-1-0\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-first-child panel-last-child\" data-index=\"1\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PR\u00d3LOGO AL POEMARIO AMAGO. ERNESTO FUNDORA: LA\u00a0 PAR\u00c1BOLA Y LA RESISTENCIA. 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