DONALD TRUMP, EL HOMBRE DEL MOMENTO.

Por Ernesto Fundora. www.efundora.com

Publicado en Facebook el 7 Febrero 2025.

Donald Trump es el hombre del momento. Sin lugar a dudas, ha puesto a comer de su mano a todos sus adversarios: Demócratas moldeados por Kissinger, Depp State arropado por Rothschild y Rockefeller, Cybercracia de Silicon Valley glorificando al rey de las tecnologías ( Elon Musk), como también al resto de los Jázaros sionistas e illuminati. Con gallardía y aquietados modales ha arrinconado al zar Vladimir Putin y al payaso Zelenski, y ha confrontado en magistral ajedrez al emperador Xi jinping. Nada de esto es poca cosa. De los califatos Árabes y petroleros ha recibido adoración y sojuzgamiento, el solo Bin Salman le promete inversiones de más de 600 000 millones en USA, a lo que Trump le riposta que debe esforzarse y elevar la suma; a México lo tiene de rodillas provocándole un acto de genuflexión al estilo 4T, acorralándolo entre el muro comercial y los carteles del narcotráfico. Al perverso Foro de Davos se lo pasó por el arco del triunfo de la mano del estrafalario Javier Milei, y al exguerrillero Petro lo obligó a reverenciar, como a Netanyahu lo hizo socio de la desgracia genocida más cruenta del mundo moderno y tradujo la limpieza étnica de Gaza en una promesa más del sueño americano. Con no menos temblorina ha puesto en jaque a Panamá, Siria, La unión Europea, Canadá, Groenlandia, en fin, todos tiemblan ante el aplomado azote de este senil-viril quien es ya, el ícono de la política moderna más mediático y sobresaliente de nuestra época, casi un mártir resucitado de varios intentos de asesinatos, algunos más hollywodenses que otros, pero a fin de cuentas, resultando en un posicionamiento del liderazgo global que impresiona sobremanera a cualquiera de los bandos o facciones en disputa. Ahora, la pregunta impostergable aquí sería. ¿Bajo esta intensidad, cuánto tiempo más podría durar este show?

Si metemos el bisturí a fondo en este asunto, detectamos que Donald Trump se encuentra atrapado en una encrucijada tan compleja que es digno de seguirle con atención, escrutinio y a la vez, con cierta clemencia. Fuerzas endógenas y exógenas lo acorralan sin piedad, como por ejemplo, liderar una nación unilateral e imperial, obedecer agendas como representante de una facción política que pretende recuperar el daño causado por el otro bando “demócrata” de la bicéfala política nacional, y también luchar con su propio ego exaltado, el cual habrá de domesticar más allá de sus propias camisas de fuerzas personales (su modelo sicológico y lastres familiares). En el plano internacional enfrenta un reacomodo general de todos los poderes, naciones, grupos geopolíticos, y por si fuera poco, esto va acompañado de una crisis profunda en la institucionalidad multinacional y en un reacomodo financiero en todo el planeta hacia una escala tecnológica cuántica.

 

En el imaginario de este político gruñón, no hay espacio para la delicadeza política, lo cual hace que todos sus procedimientos generen verdaderos tsunamis de opinión. En apenas unos días como presidente electo, su imagen ha sido lastimada por los medios que lo presentan como un ogro desmedido. Ya sabemos el precio que se paga al gobernar cuando no le caes bien a tus oponentes. Pero más allá del melodrama mediático fabricado sigilosamente por los amos del mundo, Trump tiene un efecto de credibilidad en su electorado. Sus simpatizantes mundiales, que son muchos, integran el sector demográfico de cristianos y obreros del rust bell y del anillo bíblico, más los patriotas QAnon a favor de restaurar la república y la paz mundial, es decir, le aplauden todos aquellos que sueñan con sacar del poder al viejo modelo jázaro, sionista, illuminati, algo que apenas este empresario newyorkino podrá conseguir en un ínfimo porciento, dado que las estructuras de dicha mafia están asentadas desde los años de la sobrevalorada Revolución francesa. Pero de igual manera, agradecemos su política de desgaste y demolición controlada a largo plazo, donde apenas Trump significará la punta de lanza u otra variación para un mismo tema.

 

Sin dudas, Trump es el hombre del momento. Su ebullición no deja indiferente a nadie, lo cual es parte de su ardid de marketing, ya que nos abrazamos a la percepción del hombre denodado que no se detiene en trabajar a toda maquina, removiendo el status quo. Pero con respecto de este tipo de personaje, este workaholic de la política, se deben tener todas las prudencias y todas las consideraciones, ya que nadie sabe dentro del macrodestino del planeta tierra, si a ciencias ciertas, viene capacitado para enderezar, al menos un poco, este viejo árbol torcido, o si ha sido enviado para terminar de precipitarlo hacia el despeñadero.

 

Apenas con una mirada de reojo me saltan muchas interrogantes que espero poder ir respondiendo en el curso de su primer año de gestión. Por ejemplo, ¿estamos ante un verdadero reformitas de la gobernanza estadounidense enfocado en recuperar de la podredumbre los aparatos de gobierno, o estamos ante un caballo de troya que nos entretiene y nos disuade de mirar hacia otros temas mas esenciales? Varias aureolas lo acompañan: su mesianismo casi celestial, su impetuosidad ególatra, su coctel ideológico, su sangre fría para ganar dinero, su vocación nacionalista, y su convicción de que USA es la tierra prometida y elegida por Dios, algo que evidentemente aprendió de sus aliados y macabros sionistas. En este aspecto, Trump carga con la devoción ciega hacia los mitos fundacionales Abrahamánicos que operan dentro del rango patriarcal judeocristiano. Siempre que se refiere a su etapa de segundo gobierno la reviste con el término de “etapa dorada”, con lo cual no podemos definir si se refiere a la recuperación del patrón oro en las arcas públicas y su prometido jubileo o si se muestra adherido a las profecías bíblicas de las escrituras sagradas. Y en esa disyuntiva, nos va engatusando por medio de la razón mercantil y la devoción teológica, matando así dos pájaros de un tiro, en ese secuestro sutil de los afectos populares.

 

Este señorón, conservador y heterodoxo, nos confiesa ser un buen creyente pero a la vez se comporta como un hereje. Sus hermanos de parroquia conforman una orgía nunca antes vista: presbiteros, evangelistas, masones, laicos, sionistas, jázaros, católicos, conservadores, liberales, transhumanistas, militares, en fin, la babilónica Babel encarnada hoy en Whashington DC. Recientemente nos sorprendió dando un carpetazo al genocidio Israelí en Gaza, concluyendo que se quedará con parte de ese territorio donde piensa construir un Nuevo Dubai, ciudad inteligente 6G con residenciales, hoteles, campos de golf y otras estravagancias que en mucho superan la condición de gueto en que la mantenian casi 2 millones de palestinos y otros semitas masacrados y obligados a aceptar una limpieza etnica. La formula está clara. Su yerno Jared Kushner debe estar susurrándole al oído que pacte un acuerdo con el destructor Netanyahu y que se convierta en el reconstructor de la tierra sagrada, bajo cuyas arenas y mares existen preciados yacimientos de petróleo, gas, agua y otros minerales imprescindibles para las industrias modernas. Y ya de paso, aplicar una demolición controlada regional hasta frustrarle la ruta de la seda que ha prefigurado China atravesando desde Shanghai hasta Lisboa. Por efecto dominó aprovechará también para poner en jaque a los irreductos persas-iranies. Como podemos concluir, aquí el factor humano queda relegado a una obsesión inmobiliaria y bursátil, y la dialéctica del destructor-constructor resuelve lo que nunca habría podido desenredarse ni en la ONU, ni en La Haya, ni en Ginebra, ni en el Vaticano, ni siquiera en la casa del mismísimo espíritu santo. Además, drenar un poco esa zona de “Palestinos terroristas” y otros movimientos jihadistas, tampoco viene mal para esta elite supremacista de blancos de ojos azules (Eskenazis), fanáticos al verdor de los campos de golf y enemigos del desierto.

 

Como verán, el hombre del momento tiene tantos frentes abiertos a la vez que resulta casi laberíntico escribir sobre su proyecto o agenda. Por otro lado es muy pronto aun para sacar conclusiones de sus políticas en cuanto a costo-beneficio, así que apostemos a la confianza y al beneficio de la duda. Por lo que vemos y nos promete, está trabajando denodadamente para construir un mejor porvenir. Pero pasa que, nuestras mentalidades estructuradas a partir de la ridícula dramaturgia de Hollywood, nos exige tenerlo clasificado como personaje bueno o como villano, todo lo cual resulta inapropiado ante un sujeto que tiene ambas caras. Según mi humilde hermenéutica, estamos ante un hombre dispuesto a negociar con Dios y con el diablo, con tal de salirse con la suya , realizar sus sueños y recargar sus cuentas de bancos. Todo lo demás son estímulos de apoyatura y migajas que le regalará al mundo y a su época. Queriendo responder si Trump aplica como un líder anti-sistema, convendríamos en que el mero hecho de estar vivo, si su cuerpo ocupa el trono todavía, si no lo han eliminado de un gatillazo, entonces se debe a que no resulta una pieza incomoda en el zapato de los amos del mundo, quienes ya le tomaron la horma y saben que se trata de un businessman dispuesto a negociarlo todo, más allá de los credos de fondo, incluso de las ideas del bien y del mal que retozan en su ecléctico imaginario. Yo veo a Trump como un sujeto interface, muy adecuado y oportuno, un commoditie mutante y exquisito entre la vieja mafia industrial-petrolera y la nueva mafia emergente de la tecnocracia cibernética. Y créanme que estas dos facciones, que se pugnan hoy por diseñar el destino humano, tienen más razones en común que discrepancias. Ambas son doradamente resbalosas y pragmáticas, transideológicas y devotas del dinero y del control. Para decirlo en lenguaje lunfardo, ambas dejaron sus corazones encerrados en sus cajas fuertes, resguardados por atentos robots. Yo quiero pensar que, por el contrario, Trump tiene en su gabinete futurista al amparo de Elon Musk, la custodia de la Cybercracia de Silicon Valley y Darpa, y que como resultado le estén asesorando, mínimamente, con análisis predictivos, de hacia dónde conducen sus pasos y sus órdenes impetuosas. Quiero soñar que la Ai (Inteligencia Artificial) le advierta del saldo favorable que le ofrecerán sus intempestivas políticas, o no.

 

Mucha gente anda preocupada y preguntándose qué pasará después de Trump con la democracia estadounidense, pero lamento tener que advertir que a estas alturas del vodevil sociopolítico, poco importa el devenir de una ficción compartida como una psicosis colectiva, ya que la democracia norteamericana hace mucho que fue hackeada por los propios que presumen ser demócratas pero que vendieron sus valores asquerosamente al deep state. No podemos hablar de democracia si todos los aparatos del poder están infiltrados, hackeados, penetrados, coartados, chantajeados, secuestrados por intereses de grupos y élites. La democracia ya venía mal herida, estaba enferma con metástasis y no podemos pedirle a Trump, con sus espasmos y exabruptos, que le provoque una sanación, porque Trump para lo que sirve es para ansanchar las arcas públicas y procurar que el dinero se quede en casa. Lo otro es tarea para humanistas, un don que Donald desconoce. En todo caso, frente a este portentoso revolcador del estatus quo, o se blinda la sociedad civil exigiéndole rendir cuentas minuto a minuto, o terminará adueñándose hasta del Capitolio. No olvidemos que los caudillos requieren de un contrapeso importante en la sociedad civil, velando, sufragando, transparentando, midiendo la vara al bote; de lo contrario, se sorprenderán en medio del naufragio en el mínimo instante en que dios cambie la vista hacia el lado oscuro de la luna. La crisis y podredumbre de la facción demócrata, hackeando y torturando los ideales democráticos de la nación, le puso una alfombra dorada a Trump para que hoy asistamos al desfile Truman Show de una incipiente dictadura caudillista, o de una forma centralizada y estatista de llevar el poder con ademanes típicos de la derecha, con rumbo fijo hacia la dictadura digital y el más absoluto imperialismo tecnocrático y transhumano. En estas dramáticas encrucijadas reside el gran peligro actual de dicha presidencia.

 

Del ateniense Pericles a la fecha, el espíritu democrático se ha marchitado con creciente insanía. Si miramos los últimos 40 años de América, varios fueron los jinetes del apocalipsis que trituraron el esplendor democrático. Las Dinastías Bush, Clinton, Obama y Biden se encargaron de que la democracia sobreviviera como un teatro o vidriera de encantamiento publicitario para ingenuos y superficiales. El asunto es tan frágil al punto de que nadie sabe a ciencia ciertas cual es el émbolo que hace subir y bajar las manos de senadores y congresistas, cuando aprueban o desechan una votación. Aceptando que el sistema viene mal herido, hemos de entender que Trump puede aportarle el tiro de gracia final, o reducir dicho teatro social a un roído telón de fondo. Dicen que la constitución norteamericana diseñada por los iluminados padres fundadores, es un instrumento regulador omnipotente, yo lo dudo. Porque las habilidades que enseña el diablo son sutiles.

 

Pero hay cuestiones más esenciales a dirimir en referencia al daño que Trump puede hacerle a ese “abuso de las estadísticas” llamado democracia. Si revisamos el discurso hipócrita, casi amanerado, con que sus predecesores demócratas enturbiaron la política pública a través del Deep State, no debería sorprendernos que, como reacción, hoy se traduzca esa expresividad en furia, rabia, abuso ejecutivo y priapismo, ya que una mayor parte de la tribu social reconoce que los buenos modales, burgueses y aristocráticos, acabaron con la paciencia y el nivel de vida de una base demográfica. Lejos de criticar o aceptar lo grotesco de ciertos comportamientos en el ejercicio de la presidencia actual, debemos aceptar una caída en los modales y en las formas de ejercer los cargos públicos, ante el hartazgo ciudadano por la corrupción del poder anterior. Nunca USA había tenido a un impedido mental en la Casa Blanca que saludara fantasmas y que enviase a Zelensky 100 000 millones de dólares que nunca llegaron a Ucrania. Biden fue la cereza en el pastel como una estocada intencional, para generar desconfianza en la estructura gubernamental y sugerir escalar USA hacia una futuro TECNATO Regional, que será, a fin de cuentas, la obra cumbre de esta era dorada Trump, pactada con el antiguo globalismo. Se requiere desgastar al estado-república para poder pasar a otra modalidad multinacional. Si se fijan, durante los años post-pandemia se ha hablado de separar Texas y Los Angeles del resto de la nación. Algo severo se traen entre manos. Entonces, por efecto pendular, ahora nos toca un Trump que habla y se siente el macho Alpha de la manada, que desenvaina su falocracia sobre nuestras catarsis, porque se aprovecha de nuestra frustración como un demo necesitado de excitación vigorosa. Y en eso entendamos que está operando un cambio de paradigma en las costumbres de una sociedad de castas que ha reproducido el peor vicio estamental de sus padres Europeos. Hablamos de un pueblo que en Trump reconoce a alguien que sintoniza desde el púlpito con su verdadero sentimiento de rabia nacional contra una casta abusiva del Deep state. Estamos ante una develación controlada que va a modificar las formas adecuadas o correctas de hacer política. Cuando vemos a Musk saludar como un nazi, nos está avisando simbólicamente de su próximo sistema de vigilancia y de control digital ciudadano, que en mucho se terminará pareciendo a las ciudades inteligentes de 15 minutos promovidas por el Foro de Davos, ese Think tank del demonio moderno. Al final, los métodos pueden cambiar, las retóricas pueden ser discrepantes , pero los fines son los mismos: Reconcentrar el poder y absolutizarlo, esclavizando al demo con las nuevas tecnologías. La orden ejecutiva por encima de Trump es que la masa siga dormida o anestesiada.

 

Con aires renovadores nos alienta el nuevo presidente . En esa voluntad de reestructurar el gobierno, Trump le atina en crear un Departamento de Eficiencia Gubernamental, el cual audite e investigue los despilfarros y maniobras de mover fondos públicos a conveniencias de las OGNs, agencias de cooperación, centros de investigación, fundaciones, Universidades y otros institutos que muchas veces trabajan para socavar al propio estado. Los ejemplos de USAID y de la FDA ya son muy evidentes y ponen en claro el nivel de locura, delirio financiero y adoctrinamiento que aplican estas organizaciones sobre sectores estratégicos de la población. Acotemos que muchas de estas agencias de cooperación tienen una genealogía que las conecta con el ONGenismo guerrillero desarrollado por el terrorista George Soros, quien es hoy uno de los dueños del Partido Demócrata y propulsor fundamental junto al Foro de Davos de la esquizoide Agenda WOKE. Lo que no me parece muy atinado es haber asignado a Musk para presidir este departamento auditor, cuando se sabe que el tecnócrata de Tesla, ha sido históricamente muy habilidoso en aprovecharse de los presupuestos gubernamentales en favor del desarrollo de sus industrias privadas y su enriquecimiento trans-ideológico. A menos que la realidad demuestre lo contrario, lo que vemos en la superficie del problema de la gobernanza en USA es más parecido a un maquillaje, o una rotación de élite, donde un nuevo grupo de poder impone sus reglas para capitalizar los recursos y enfocarlos hacia sus propios fines e intereses. No considero que algún imperativo moral les este susurrando a esta otra secta, propiciar un cambio de raíz en el funcionamiento del sistema.

 

Con respecto a México, el tema amerita un artículo aparte, porque todo indica un plan trazado desde hace años para adueñarse de las riquezas mineras y petroleras (leer The next war, de Caspar Weinberguer, 1996, Secretario de Defensa de USA), así como hoy se proponen empezar a administrar los carteles del Narcotráfico a conveniencia de la DEA, esa empresa que regula la industria de los narcóticos. Tanto Trump como Musk, como Kennedy Jr. cargan con la responsabilidad de limpiar a la nación del Procaz, del fentanillo y del graffeno con que las farmacéuticas azotan y modulan a ese pueblo. Pero Trump y Musk culpan a México porque arrastran heridas contra el país vecino dado que sus propuestas de negocios con los aztecas no arribaron a buen fin, y eso dejó heridas que desembocan en la miserable sed de venganza. Son muchos los aspectos a considerar en esa ecuación fronteriza que en verdad prefiero dejar para otro texto, porque, aunque Estados Unidos no lo reconoce públicamente, todo su destino como nación depende de cómo se negocien los problemas presentes y futuros en esa paradógica frontera. Por otro lado, los recientes pasos de la política mexicana de la 4T han disparado las alarmas en cuanto al peligro que implica para la seguridad nacional de USA el coqueteo perverso que México presume con las podridas izquierdas mundiales. En este sentido, México excita al monstruo frente al cual lleva desventajas notorias que tendrá que sopesar en las negociaciones (Tratados, pactos secretos, Acuerdos de Bucarelli, Información sensible que las agencias de espionaje norteamericanas poseen de nuestros gobernantes, en fin, un crisol del caos. Y agregándole más picante a la salsa, no dudo que Trump, en su disimulado misoginismo, sacará provecho de que sea una mujer su contrincante político actual (la becada de Rockefeller, Claudia Sheimbaun) y de que un viejo sumiso y desfasado con la hipermodernidad (López Obrador), sea quien mueve los hilos secretos de este decisivo país. Referente al tema de la Industria Migratoria, veo desatinos evidentes como declarar una persecución arbitraria contra todo indocumentado so pretexto de repatriar a los delincuentes. Se trata de una generalización salvaje que ya he abordado en otros podcast y que el propio Trump ya ha empezado a corregir. Pero lo que si ya me asusta es que pretenda convertir a Guantánamo en la próxima Siberia del Caribe en donde sueña encarcelar a más de 30 000 inmigrantes. A menos que esté buscando otorgarle nuevos contratos al Pentágono, no le veo lógica ni que eso solucione el asunto, ya que implica un gasto que igualmente saldrá de los impuestos cobrados a los ciudadanos.

 

Trump no fue un niño rudo en su barrio de New York, ni tuvo el privilegio de aprender a pelear con la filosofía de la calle, entendamos que se trata de un sujeto criado en cuna de oro, un bitongo estilo fresa que tuvo siempre el fajo de dinero a su favor para resolver los entuertos. Luego sublimó el espíritu de lucha a través del arte del negocio, en lo que tal vez sea un gran maestro. A diferencia de sus enemigos medulares en el planeta, no practicó judo (Putin) ni creció escuchando hablar de Confucio (Xi Jinping). Su cultura es bursátil, no humanística, por ende, no repara en las consecuencias de si los robots deben ocupar o no nuestros puestos de trabajo y nuestras camas. Su arrogancia solo encuentra contención cuando, del otro lado del tablero, hay otro macho alpha. De ahí que sus diálogos más certeros y avasallantes los tenga con países de menor fortaleza como México, Palestina, Panamá, Groenlandia, Canadá, Colombia, Venezuela, Siria, etc. Nunca lo verás tirarle un golpe brusco a China o a Rusia. Sabe medir sus fuerzas y se muestra camaleónico y tramposo con sus adversarios fuertes. Su imperio se encuentra en extrema fragilidad, o sea que más temprano que tarde será desbancado en el liderazgo mundial ( son reglas de la dialéctica universal). Las alianzas geopolíticas grupales o el reacomodo en módulos estratégicos administrativos (BRiCS) van ganando espacios ante el descrédito del concepto de republicas clásicas y naciones estragadas. China y Rusia juegan con esas cartas sembrando confianza y cooperación con América Latina, África y Medio Oriente, en tanto que USA solo conoce la técnica del garrote. Probablemente con Trump el sentimiento antiamericanista llegue a sus decibeles más altos en la historia. En ese aspecto la política exterior de Trump adolece de subterfugios y de variables a la hora de jugar el poker global. Su táctica de Policía Universal y su neurosis de América primero, ya no se adecuan al nuevo tablero geopolítico. Y está por demostrarse si Marco Rubio como Secretario de Estado, tenga recursividad e inteligencia persuasiva para las próximas litigaciones con tantos adversarios disímiles. Definitivamente están apelando a la presión por la vía comercial, las guerras arancelarias y las sanciones económicas pero no descarto que algún foco militar se pueda recalentar en el camino. Al respeto, USA sale desmejorada en la percepción internacional frente a las posturas del Oso y el Dragón. Y la anglósfera cada vez esta más desplumada y desprestigiada, producto de los escándalos financieros y cortesanos de esa antigua “sexocracia”.

 

Con Trump no estamos solo ante un egocentrista beligerante sino ante un soberbio reformista, un perro que ladra y que muerde, pero que peor aún, se suele llevar la mejor tajada del conflicto. Imagino que le gustará presumir estadísticas meritorias al final de su mandato. No olvidemos que es un tecnócrata y que piensa en datos fríos. Su índice de tolerancia para dialogar es bajo, pero sin embargo, su maniobrabilidad es de alto quilate. Se reconoce jalado por dos fuerzas antitéticas que se disputan el liderazgo mundial (globalistas jazaros Vs nacionalistas fundamentalista) pero con ambos bandos juega al golf y es capaz de arreglarse, de negociar, de tejer estrategias, sirviendo en mayor o menor escala a cada uno de ellos, sin desatender su propia medida. Sabe que la torta alcanza para todos y la va a ir repartiendo mientras guarde para sí, la mayor parte posible. Presiona con rudeza pero aprecia los bemoles, sabe que el fin justifica los medios, aunque concluye que debe salirse con la suya y traerse siempre el agua a su molino. Por eso busca capitalizar las ventajas históricas, ser la gran potencia global y el líder militar. Cuenta con total razón cuando sus políticas desconfían de la institucionalidad multinacional. Con la plandemia Covid 19 aprendió como está conformado el juego. Sabe que los Jázaros sionistas y los Chinos taimados, tienen todos los lobbis y escaños copados, por eso recula hacia un unilateralismo donde prefiere mejor resolver las cosas a manotazos que caer en las redes de los mediadores multinacionales. Los BRICS le vienen pisando los talones proponiendo una nueva ONU, OMC, OMS, nueva moneda virtual, nueva banca, y un sin fin de etcéteras.

 

Sin embargo, me ha llamado la atención la delicada diplomacia Tik Tok desplegada con China. En cuestión de días las amenazas arancelarias pasaron del 100 % al 10 %. Porque Trump sabe que con el imperio de Xi las cosas son diferentes, producto de que han construido, involuntariamente, una simbiosis comercial donde ambos salen afectados si se atacan en esos renglones. Sin dudas, Trump sabe hacer bien las cuentas y ya entendió que no puede dispararse en su propia pierna. Al final, los aranceles los terminará pagando el importador estadounidense y no el gigante asiático. Por ende, la subida de aranceles chinos le creará a Trump un problema doméstico con el sector empresarial. Ya son muchos los frentes abiertos en guerras arancelarias con varios países, lo que al final recaerá en el gasto del consumidor norteamericano, quien tendrá que pagar esa inflación y las amortiguantes subidas de precios a los productos importados.

 

Si observamos sutilmente, nunca Trump con China calienta la guerra convencional o militar, y todo se limita al plano comercial -diplomático. Ya en cuanto a Inteligencia Artificial china le lleva 10 años de ventaja, algo que ha reconocido el propio director de Cyberseguridad del Pentágono. De ahí que Trump cuide su disputa y hasta sus modales. Entre ambos países se está dando una simbiosis comercial y tecnológica que los obliga a pactar trascendiendo los formatos de guerras convencionales. El control del Canal de Panamá es un vivo ejemplo de ello. Ahí se está probando otro modelo de ajedrez, que involucra tangencialidades, simbolismos, dialéctica confrontación-cooperacion, esgrima bursátil, diplomacia tik tok, y hasta presiones militares quirúrgicas.

 

Cuando vamos al origen de todos los males, entendemos que ¨nada nace sin causa¨, como decía Aristóteles. Trump quiere reformar USA pero sin embargo, lo agobia un extravío insoluble cuando cree que luchar contra los que hicieron mal las cosas anteriormente a su gestión, ya postula una línea de desarrollo posible. Trump adolece de ese silogismo. Cree que por atentar en prudente porciento contra la élite jázara coludida con el ala “demócrata”, eso le va a revertir en un modelo de prosperidad social. Lo difícil de asimilar para su axiología estriba en que realmente el mal de fondo impone otra forma organizativa del desarrollo, otras brújulas, otro imperativo moral, otros paradigmas donde no se vea USA forzado a volver a recorrer los caminos malvados y recurrentes que usó por casi 2 siglos como imperio hegemónico. Por solo poner un caso, no olvidemos que entre la CIA, El Departamento de Estado, el Pentágono, la ONU y muchos otros think tank del Deep state norteamericano, se diseñaron y ejecutaron entre el siglo XIX y XX más de 90 golpes de estados en el mundo. En conclusión, no obtendrá Estados Unidos un beneficio a largo plazo con estas tácticas trumpianas que resultan parches o placebos, mientras no se reacomode la estructura base de su sociedad y economía que depende, casi esclavizada, de la genocida industria de la guerra. No se avanza mucho cuando el militarismo, el hiperconsumo, la ansiedad por el crecimiento exponencial económico y la inflación desbordada carcomen la estructura profunda de todas las instancias de gobernanza y las formas de organizar el desarrollo en la vida social. De nada sirve una democracia parroquial hacia adentro del país mientras se alienta un sanfarrancho erosivo y dislocado hacia fuera en la política exterior. Si alguien como Trump invoca la Revolución del sentido común, deberá partir de reconocer los contrasentidos que implican sus mecanismos de desarrollo, esos que empiezan a lucir antiguos cuando apelan al exclusivismo, el egoísmo, el supremacismo, el unilateralismo, la competitividad desigual, las reglas monopólicas y el uso de las fuerzas tecnológicas y humanas en detrimento de otras naciones y etnias.

 

Concluyendo. Al hombre del momento, Donald Trump, se le impone una nueva prismática, o sea, necesita un nuevo sastre, porque el traje anterior ya no encaja en la medida de esta nueva época, sobrada en revelaciones y acontecimientos inefables. Aquí les dejo algunas interrogantes que deberemos ir custodiando en el curso de sus próximos 4 años, los cuales pronostico sobrados en testosteronas e impulsos tribales.

 

¿Puede haber sido Donald Trump lobotomizado por medio de un proyecto MK Ultra para modificar sus aspiraciones más sublimes en un nuevo modelo despiadado y transhumanista? ¿Puede el redentor nacionalista-protestante haber sucumbido en un mesías al estilo Truman show del sionismo mundial banquero? ¿Por qué tanta variabilidad entre el sujeto del primer mandato y este que ahora nos aboca en una espiral incesante de histerias, terrores, incertidumbres? ¿En verdad debemos creernos que se empeña en drenar un pantano podrido secularmente con acciones que escapan a modelos racionales, a ecuaciones donde el costo-beneficio no encaje con alguna lógica? ¿Será un liberticidad en estado psicótico intervenido por la mafia de su yerno Yared Kushner con alguna tecnología psicotrónica que haya reprogramado su alma? ¿Por qué todo vestigio de humanismo ha sido relegado en él a la mentalidad corporativista, extractivismo petrolero y espíritu tecnocrático? ¿Acaso este Trump recargado 6G pactó acometer la ultima etapa del gran Reset del globalismo Jázaro, a cambio de sobrevivir a su mandato y a poder implementar algunos de sus caprichos, visiones y agendas nacionalistas de corte supremacista, cuyos puntos medulares del liderazgo USA en mucho favorecen al Nuevo Orden Mundial modelado por los doctrinas Monroe, Kissinger y Brzezinski en décadas anteriores? ¿En esa lobotomización MK Ultra le habrán inculcado toda la fe en la cosmogonía teológica sionista del Gran Israel, haciéndole creer que sea este su mejor momento para representar a la manera shakespereana al mesías tan esperado por las sagradas escrituras, y de paso, estar allanádole el camino al próximo anticristo (Silicon Valley, la Inteligencia Artificial, Musk, Black Rock, Gate o Netanyahu)? ¿Estará Trump encarnando o interpretando varios de los mitos fundacionales y salvíficos de una tradición judaica Abrahamánica que controla la banca global y sin la cual no lograría ni la mitad de sus sueños pesadillescos ? ¿No estaremos ante un frankenstein ideológico que nos aboca, más temprano que tarde, hacia una dictadura digital, cuántica y globalista donde el Estado-centrismo Norteamericano, cierre filas con la élites sionistas, anglósferas y asiáticas que aspiran a la dictadura electrónica del Nuevo Orden Mundial? ¿No habremos mordido el anzuelo de apostarle nuestra fe a este bon vivan newyorkino por hartazgo y odio hacia los illuminatis demócratas anteriores, que llevaron al mundo y al estado público USA a una ruina moral y financiera? ¿Estaremos ante una rotación de élites que nos pone en la lengua la hostia como somnífero de un cambio fraude, pero que en verdad va encaminada a afincarnos los grilletes como individuos, ciudadanos y países del tercer mundo? ¿Tendrá Trump la inteligencia natural y artificial a favor de sus neblinosas promesas NESARA –GESARA o serán otra vez palabras que se las lleva el viento? ¿En verdad esta tragicomedia grotesca de su reciente mandato pretende ser la Revolución del Sentido común o la excitación entrópica del caos (ordo adchao) a favor de distraernos de los eventos catastróficos que se nos avecinan (meteoritos rumbo a la tierra, visitaciones alienígenas, volcanes gigantes al linde de erupción bajo la Siberia, Stone Head y el océano pacífico? ¿Cómo responderán China, Rusia y los califatos petroleros a esta orgía ideológica que parece inspirada en el estudio de Andy Warhol? ¿Tendrá la Europa decadente los testículos y las neuronas suficientes para no dejarse arrebatar Groenlandia con lo cual USA volverá a ser la Roma del próximo siglo? ¿Cómo debe entenderse que alguien prometa la paz mundial en 24 horas y esté bombardeando Somalia, Siria, sin poder concretar la paz en Ucrania, perdonando el genocidio de Israel contra Palestina, Líbano y Siria, a cambio de asociarse con el demonio de Netanyahu para usurpar las riquezas de toda la región? ¿Dónde han quedado las investigaciones a los pedófilos, los procesos judiciales a las farmacéuticas coludidas con el COVID 19 que envenenó con vacunas y neuromoduladores la sangre de millones de moribundos? ¿Donde quedó el fin de la dictadura de Maduro, Los Castros, y el jubileo financiero condolando deudas y lanzando una moneda virtual guiada por un sistema quántico financiero que favorezca a los pobres de esta tierra? ¿Se adueñará del litio, del petróleo mexicano y del Golfo sin resolver la exuberante narcoeconomía que redirecciona hacia la Oficina del Tesoro?

 

 

En verdad que hacia rato no veía yo un guión tan alocado y delirante. Trump, sin duda alguna se arrobó todos los records y medallas del momento. Haciendo emblema del gran aventurerismo yanqui, parece un templario del viejo western emprendiendo una cruzada contra todos los bandos, pero a la vez armonizando y cerrando pactos con todos ellos. Definitivamente resulta admirable, más aún a su edad. Sugiero buscarle una novia jovencita a este octogenario para calmarle la testosterona y que recupere su primigenia pasión por el campo de golf. Pregunto desde la retaguardia, ¿dónde queda en esta sinuosa escala de valores el sosiego y la vida de la gente real, del ciudadano común? Espero que no sea en Marte ni en las heladas tierras del ártico. Tanto la Constitución de Estados Unidos, como el modelo parlamentario y las reglamentaciones para la administración del tesoro nacional, ameritan actualizaciones modernizadoras de cara a los sucesos de hiper-futuridad que promueve este siglo. Dios salve América, incluso de sus propios emprendedores, de sus mesías arquetípicos y de los nuevos revolucionarios que nos obligarán a copular con los insípidos robots.

 

CIUDAD DE MÉXICO. Col. Del Valle. 7 enero 2025.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPUESTA DE Ernesto Fundora. www.efundora.com

Querido Julio Fowler.

 

Yo no tengo ni antipatía ni devoción por Donald Trump. Incluso creo que mantengo un 60% de aprobación y un 40% de desaprobación ante su agenda. O sea que mi balance es favorable a su gestión. Desde mi punto de vista se trata de un político más, con una agenda que en algunos aspectos me parece progresista, oportuna y necesaria para el bienestar de un verdadero Nuevo Orden Mundial, que supere al viejo orden podrido Jázaro ideado por Kissinger, Brzezinski, Rockefeller y su pandilla atroz, pero sin embargo, en otros aspectos de su agenda Trump me parece excedido e histérico, digno de criticar y corregir. Frente a él, me comporto como hago frente a todo hombre de poder: desconfío y analizo, lo observo y lo voy acotando. Creo que es obligación de la ciudadanía norteamericana y mundial, el eterno referéndum, velar porque las medidas del gobierno líder global, afecten en la menor cuantía posible, a los ciudadanos dentro y fuera de sus fronteras.

Con respecto a México, pienso que Trump lleva razones cuando encara al narcotráfico, pero sin embargo no la emprende contra sus carteles internos y su propio sistema de distribución de droga USA. Entonces nos está cargando una responsabilidad que es compartida entre ambas naciones y sociedades. Como también percibo que su estrategia tiene herencias del Deep State ( Construcción de Muro, apropiación de las riquezas fósiles, energéticas y mineras de la región fronteriza y del Golfo de México, Militarización e injerencia en México sin anuencia del gobierno mexicano, deportación forzosa de gente desfavorecida que ya tiene familia constituida en suelo estadounidense, tecnologización panóptica de la vigilancia digital, guerra de aranceles contra su mejor socio económico con el que tiene un Tratado de Libre Comercio muy fructífero para ambos paises, etc ) No estoy de acuerdo con esas medidas como tampoco lo puedo estar con un gobierno mexicano que por más de 50 años ha tolerado la economía informal, el narcotráfico, la delincuencia organizada, la venta ilegal de drogas, de armas y de estupefacientes, etc (porque sería muy ingenuo pensar que esto empezó con López Obrador aunque él lo haya abrazado)

 

Quien quiera saber la importancia del México post-pandemia en la geopolítica y economía, que vea este documental que yo realicé.

https://www.efundora.com/home/documental-cce-francisco-cervantes-2024/

 

Entiendo que Biden, de la mano del terrorista George Soros, convirtió la frontera en un carnaval de monstruosidades, y que la política “Abrazos no balazos” es una falta de respeto a la moral y un insulto a la inteligencia de cualquiera con razonamiento, pero no da derecho de pasar tábula rasa a todos lo emigrantes como si fueran todos delincuentes, ni de cerrar frontera, ni de crear una guerra de aranceles. Hay que resolver conflictos comunes con estrategias comunes y compartiendo la responsabilidad. Sabemos que la DEA nunca ha resuelto el problema de la droga, sino que la administra y la reacomoda. Entonces hay que decirle a TRUMP que: No se apaga el fuego con gasolina.

En fin querido Julio, mi opinión es apenas la de un hombre ácrata, ajeno a cualquier agenda política, la de un ciudadano que no se deja seducir por las promesas libertarias y redentoras de ningún estado-gobierno, partido ideológico, secta de poder o patriarca mesianista. En mi visión de las cosas todavía está por demostrarse que Trump sea un anti-sistema del Poder Jázaro, eso es algo que tendrá que demostrarlo durante estos próximos 4 años. Creo muy saludable lo que ha hecho con la OMS y con el Tratado de Paris, y con su oposición a los monopolios mediáticos de la casta Hollywood, su batalla anti Woke, su desenmascaramiento de la Plandemia y las asesinas Farmacéuticas, e incluso aplaudo su presión para lograr una paz a medias en Palestina. En ese sentido le hago reverencia, como celebro su buena voluntad de tejer armonía con China, Rusia, y otros enemigos históricos, porque a fin de cuentas son valientes decisiones y posturas bravas frente a los titanes del mundo financiero illumnati que nos quieren reducir al pánico estructurante litigando entre naciones.

 

Pero no olvido tampoco que Trump le devolvió Jerusalén a los Sionistas en su primer mandato, como no olvido que piensa indultar a los que asesinaron a más de 50 000 niños, mujeres y viejos palestinos, además de no dignarse a promover un juicio internacional contra los autores de ese genocidio, como tampoco entiendo que quiera apropiarse abusívamente del Canal de Panama o de Groenlandia. Me cuesta trabajo creer que la movida financiera virtual (Criptomonedas) que trae planificada con Elon Musk no sea a favor de un grupo tecnócrata dueños de la cybercracia, en lugar de provocar un jubileo financiero en la sociedad civil mundial como viene prometiendo( ver para creer que Trump aplicará la ley Gesara -Nesara) eso todavía hay que demostrarlo.

 

En tanto, Trump busca ser superior como país, dominar como nación imperio-líder de esta época, busca ser el primero (América Firts), busca controlar el mundo comercial y financieramente, hacer de Estados Unidos el amo mundial con una doctrina Monroe 5G recargada. Este espíritu de supremacismo y de mesianismo combinado con reconocimiento del “destino manifiesto” USA que embarra todo su discurso, no indica que estemos propiamente ante un hombre iluminado y justo. En fin Julio, que Trump trae muchas paradojas típicas de la alta política del globalismo y, sus primeros manotazos sobre la mesa presidencial, asustan por igual a los bandoleros seculares de la mafia Jázara , como a los pobres del mundo- los ciudadanos de a pie que ven como se encarece la vida mientras los millonarios se enriquecen y el cambio de bandera y color en la Casa Blanca no repercute en sus alacenas, como también asusta a las naciones que se ven obligadas a pactar comercialmente una filosofía desventajosa con tal de no ser reprimidos o castigados con sanciones y otro tipo de presiones por el policía universal.

 

Ya sabes que de los Clinton, Los Bush, Los Obamas, Los Biden, los vaticanos, de todos esos empleados de Soros, tengo la peor opinión porque los clasifico como instrumentos del diabólico en la tierra. Así que acepta que con Trump yo tenga una relación amorosa incomoda y plagada de acotaciones saludables porque creo que, si a este Bon vivan newyorkino se le aclara la mente, puede pasar a la historia del mundo como un hombre extraordinario y profundamente reformista, pero claro que eso aún está por demostrarse. Su rol histórico es todavía una promesa, otra esperanza, la fe en un mas allá difuso parecido en mucho a las promesas salvíficas del cristianismo, la social democracia y la del socialismo. Trump postula y promete y percibo algo como un canto de sirena que corre el riesgo de diluirse si no se le corrigen las brújulas. Esperemos que Dios y sus feligreses lo guíen correctamente. Yo ando muy preocupado con ese grupo que se va a escapar hacia Marte, a esconderse en la cara oscura de la Luna y que nos dejarán a nosotros prisioneros en un planeta gobernado por inteligencias artificiales y robots complacientes que nunca sabrán la importancia de dar un beso.

 

Posdata: Por cierto, me quedé esperando un abrazo sincero o un beso pasional entre tu héroe y la bella Melani durante el rígido baile de investidura.

 

Recibe abrazos de Ernesto Fundora.

www.efundora.com

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